OpiniónMiércoles, 15 de septiembre de 2021
Lo que se viene

En los ochenta y noventa del siglo pasado cuando la piara terrorista de Sendero Luminoso y la del MRTA sumían al país en un mar de sangre y destrucción, la estrategia era en el largo plazo tomar el poder y destruir el Estado burgués. Para esto, evidentemente la violencia era tan solo un medio para lograrlo.

Hoy, los filoterroristas que ocupan lugares estratégicos en el gobierno no parecen haber cambiado de plan. Y es que su lectura de la historia muy bien descrita en el ideario del partido de gobierno así lo demuestra. Si evaluamos los nombramientos a dedo en posiciones claves en el Ejecutivo -desde ministros impresentables hasta el reciente jale a Indecopi del cuestionado Maraví Jr.- nos indica que el plan para dinamitar la frágil institucionalidad del Estado viene a toda marcha.

¿Qué mejor forma de demostrar que el viejo Estado ya está viejo y desgastado que hacerlo inutilizable? Las excusas para “cambiarlo todo” (léase reventarlo todo) las están poniendo en la mesa, a toda velocidad y en nuestras caras.

Mientras al Perú lo distraen con lecciones de quechua, maltrato a periodistas y debates sobre qué hacer con el cadáver en descomposición de Abimael, en simultáneo nos vienen jaqueando, colocando a gente afín al partido marxista-leninista en una clara estrategia de copamiento de instituciones que pronto dejarán de serlo para convertirse en dependencias de Perú Libre. Tal como lo hicieron en Junín.