OpiniónDomingo, 19 de septiembre de 2021
Lo que es y lo que no es la incapacidad moral
Hans Rothgiesser
Economista y periodista

Mucho se puede discutir sobre lo que significa exactamente el término “incapacidad moral”, en el contexto en el cual hay grupos que están buscando vacar al presidente Castillo por ese concepto. Si en algo nos podemos poner de acuerdo es que tomar decisiones que perjudican a la población a sabiendas de las consecuencias bien podría serlo. Y, cosa curiosa, el presidente Castillo ha estado haciendo eso mismo. Incluso desde antes de ser presidente.

Su falta de interés por reactivar la economía se evidencia en su total despreocupación por generar confianza en el gobierno que encabeza. Hoy en día es conocimiento bastante aceptado que una economía no va a crecer si las empresas y las familias no confían en su gobierno. Esto se explica fácilmente: En el mundo globalizado de hoy, si la gente considera que es una posibilidad de que le quiten sus ahorros, saca el dinero del país como buenamente pueda. En algunos países toman medidas contra esto -dejando en claro que fue correcto desconfiar del gobierno en un primer momento- y limitan la salida de capitales, como en Argentina. Aquí en el Perú eso todavía no se aplica.

En ese sentido, que el tipo de cambio haya estado subiendo sostenidamente desde que se anunció quiénes habían pasado a la segunda vuelta es un buen indicador de que el gobierno no genera confianza. De hecho, antes de que asumiera el poder -el 27 de julio- el tipo de cambio oficial interbancario promedio diario estaba en 3.9191. No llegaba a pasar la barrera de los cuatro soles. Un día después de su discurso en el Congreso, este indicador saltó a 4.0582. Es decir, pasó esa barrera y ya no se ha detenido. Un mes después, el 31 de agosto estaba en 4.0865. Esto trae varias consecuencias que paga el pueblo en general: sube el precio del pan, sube el precio del gas, etc. Para bajar estos precios no necesitamos subsidios que desfalcarán al país. Necesitamos que recupere la confianza, algo que -como decía al comienzo- no parece preocuparle en lo más mínimo.

Eso es incapacidad moral. El presidente es la persona que debería estar más preocupada por esto. No lo es. Debería tener claro que no hacerlo trae incrementos de precio. Lo tiene, pero no le interesa. En ese sentido, hace un poco más pobre a los que ya eran pobres. Le tiene sin cuidado. Nombrar un gabinete capaz para hacer frente a esta situación habría ayudado. No lo hizo. Es decir, no le interesa el bienestar de la población. Eso es incapacidad moral.

Sí, por supuesto que veníamos de un contexto de pandemia que había golpeado a la economía fuertemente. Pero no por eso vas y nombras ese gabinete de choque. Sí, es cierto que habíamos tenido un periodo político convulsionado con presidentes que renuncian o que son vacados. Pero no por eso vas y nombras ese gabinete indefendible. Sí, por supuesto que el congreso anterior estuvo dificultando las cosas y generando inestabilidad. Pero no por eso vas y nombras ese gabinete que espanta. Es cierto que las acusaciones de fraude duraron mucho y generaron mucha inseguridad alrededor del nombramiento del ganador de las elecciones. Pero no por eso vas y nombras ese gabinete. Esto fue un acto intencional y exhibe que al presidente no le importan las consecuencias de la incertidumbre que genera. Eso es incapacidad moral.

Ser incompetente no es incapacidad moral. Ser incapaz y querer hacer política con la mejor de las intenciones, pero con resultados nefastos porque no se está preparado o porque no se tiene la experiencia o porque no se ha leído todos los libros es otra cosa. Meterse de presidente anunciando que no importa que no tenga experiencia y explícitamente que no hace falta leer libros y que sus prioridades son otras, como bien lo ha dicho en campaña, sí lo es.