OpiniónMiércoles, 22 de septiembre de 2021
Reorientación
Vanya Thais
Periodista

En junio de 2017, el Comité Nacional de Reorientación del Sutep (Conare), elegía a su nuevo presidente del comité de lucha, para que lidere el movimiento de este grupo radical en provincias. Así, Pedro Castillo reafirmaba su compromiso con este órgano de fachada de Sendero Luminoso, organización terrorista responsable de la muerte de más de 70000 peruanos. Pero ¿qué significa realmente que Pedro Castillo sea parte de Sendero Luminoso?

Todo empieza con la usual narrativa del “pueblo”. El pueblo pide, el pueblo hace, el pueblo deshace, el pueblo quiere, el pueblo defiende, el pueblo avala, el pueblo logra, el pueblo decide. Lo que no explica, es que el pueblo es solo el partido. El partido, lejos de lo que muchos piensan, no es Perú Libre, es Sendero Luminoso. Perú Libre es el sueño de Vladimir Cerrón, mucho más cercano a la consigna globalista y al Foro de São Paulo.

El partido que maneja el poder en este momento es Sendero Luminoso y la lejanía del individuo Castillo es simplemente parte de un plan más grande que claramente él no ha diseñado. Hay un grupo de poder en las sombras, un equipo que trabaja desde siempre para garantizar la realización del proyecto que Sendero trazó hace muchos años. Así, Pedro Castillo, Guido Bellido y Guillermo Bermejo, son solo las caras anecdóticas del plan, los que sirven para el comentario coyuntural y hacen escándalo para llamar la atención mientras en silencio se ejecutan los planes de su muerto líder.

Así, Pedro Castillo, nuestro ilegítimo presidente, pretende volver a meter al Perú en un problema internacional que no podemos manejar. Quiere entablar relaciones con “todos los países del mundo”, incluyendo aquellos que destruirían nuestras relaciones internacionales: Corea del Norte, que rompería nuestras relaciones con Corea del Sur; Saharaui, que entorpecería los proyectos con Marruecos; Irán, que lograría que Israel nos cierre las puertas para siempre; y una larga lista que solo lograrán que la inversión extranjera huya del Perú, dejando a miles de peruanos sin empleo y quizá, sin futuro. Ya hemos vivido las consecuencias de meternos en conflictos internacionales ajenos, pero parece que la historia es solo un libro de adorno para los comunistas.

De esta forma, Castillo cumpliría su proyecto de nacionalización, expulsando a todas “las empresas que oprimen al pueblo”. Así, el “pueblo” desesperado y desempleado, buscará ayuda y el gobierno suplirá mientras que estemos dispuestos a vivir de rodillas. Sin embargo, como dice la canción, nuestra raza es noble y humilde por tradición, pero es rebelde cuando coaccionan su libertad. Eso es lo que pretende destruir este gobierno, censurando a la prensa, controlando el internet, copando entidades como Essalud o Indecopi. Es todo parte de un plan mayor, uno de reorientación ya no solo del magisterio, sino de todo el país al Pensamiento Gonzalo.

Esto no se puede luchar con eventos y manifestaciones en Lima, sino en todo el Perú. No puede seguir viéndose como una manifestación, sino como una campaña política a toda escala. Lo que viene después es el control absoluto de la población en un país donde no habrá futuro ni escapatoria. Esto es una guerra y debe tomarse como tal. Desde donde estamos, en este momento, lamentablemente, vamos perdiendo.