EditorialJueves, 30 de septiembre de 2021
Choque de poderes a dos años del ‘lagartazo’

Como si del destino se tratara, se cumplen dos años desde el fatídico día en el que Martín Vizcarra interpretó fácticamente la negación de la confianza solicitada para modificar las reglas en la elección de los miembros del Tribunal Constitucional. Le han seguido dos años de decadencia institucional, moral y económica desde la decisión que muchos peruanos aplaudieron -abriendo la puerta a un antiparlamentarismo rampante evidenciado en las encuestas-, que aunó todas las condiciones para el avance del populismo chavista y filosenderista que triunfó en las recientes elecciones. Algunos convenientemente querrán echar tierra a estos sucesos y desvincularlos; en El Reporte no vamos a hacerlo.

Hoy parece el destino cuando vemos cómo Bellido echa gasolina (¿o gas?) al entorno político creando una nueva crisis. Amenaza con hacer cuestión de confianza por -como mínimo- un filosenderista y -como máximo- un presunto autor de acciones terroristas como Íber Maraví; mientras tanto, Verónika Mendoza sale en televisión nacional a decir que Sendero Luminoso es cosa del pasado y que pasemos la página. Respecto a Castillo, hay versiones contrapuestas sobre lo que trae entre manos; por un lado, la presidenta del congreso María del Carmen Alva señala que en privado el mandatario le ha confirmado que no presentaría el recurso, y por otro, hay medios de comunicación señalando que es Castillo quien avala a Bellido. Es evidente que, si el presidente no aceptó la renuncia de Maraví, y además es de su facción maoísta-sindical, lo más probable es el segundo caso sea el que enfrentamos.

La oposición no está yendo al choque, pero tampoco se dejará pisotear. La titular del legislativo, Alva ha señalado que: “no están en pie de guerra, sino en reconstrucción nacional” y que no aceptarán amenazas contra la democracia vengan de donde vengan. No obstante, Keiko Fujimori ha salido apropiadamente a señalar que lo que toca en este momento es que los congresistas pongan su escaño en juego de una vez por todas, y enfrenten al gobierno que a todas luces busca establecer una dictadura comunista en el Perú. Para nosotros es momento de tomar el toro por las astas y poner a la patria por delante; el ministro Íber Maraví debe ser censurado y si Bellido pone su puesto en juego, ir hasta el final. Ambos son inaceptables para una república democrática.

Esperamos que, de una vez por todas, los congresistas de las bancadas de Alianza para el Progreso y de Acción Popular, tengan decencia y no permitan que el Perú siga siendo mancillado por la presencia de quienes no condenan la violencia senderista como corresponde. Que simbolizan las heridas abiertas de nuestro país, y que tienen muchos indicios no sólo de simpatías por Sendero, sino que han actuado deliberadamente en favor de sus intereses.