OpiniónLunes, 11 de octubre de 2021
Llene un formulario y elija su vacuna
Naomi Teruya
Estudiante de periodismo

El funcionario público encargado de la campaña de vacunación en Japón, Kobayashi Fumiaki, político liberal, fue el principal defensor de que cada ciudadano elija al fabricante de la vacuna que recibirá. El debate se dio desde marzo de este año, entre Kobayashi y Taro Kono (quien postuló como primer ministro este mes, pero al representar el continuismo de Abe Shinzo y no alcanzar votos en el parlamento, no fue elegido) con mucha controversia de por medio sobre la forma de aplicar este método progresivamente en distintas áreas del país, finalmente se ha logrado efectuar y de esta manera se ha ido vacunando a la población aumentando así el porcentaje de inmunizados. Por otra parte, en la propia página web del ministerio de salud, trabajo y bienestar social del país nipón, precisan que quien no quiera vacunarse no debe ser acosado, incluso si esto sucede dentro del área laboral, estas personas podrán denunciar acoso y pedir defensa de sus derechos humanos.

Siendo Japón un país extremadamente colectivista, el propio gobierno que ahora mismo pasa por transición política al tener nuevo primer ministro, ha hecho hincapié en la voluntad de las personas para vacunarse, no en el escarnio público ni en las limitaciones en áreas comunes. Además, el país del sol naciente, brindará 44 millones de yenes (casi medio millón de dólares) a los familiares de quienes lamentablemente mueran a causa de la inoculación. Es importante recordar que hay un 5% de posibilidad de que la vacuna lleve a la muerte, de hecho, lo precisa el documento de consentimiento que firman muchos peruanos al momento de ser inoculados.

Japón tiene casi cuatro veces más población que Perú, sin embargo, ha logrado vacunar con dos dosis al 60% de su población, mientras que Perú solo al 33% con una campaña de vacunación bastante criticable. Recordemos que, sin ningún tipo de evidencia científica ni justificante, se ha ido inoculando con Pfizer a los jóvenes de 21 y 22 años, mientras que al resto con Sinopharm.

Cabe señalar que, en el Perú, la compensación por muerte no ha sido precisada por el Gobierno, ni Francisco Sagasti ni Pedro Castillo han propuesto un monto para las familias enlutadas ni un proceso de investigación para aquellos fallecidos que recibieron la vacuna.

La vacuna salva vidas, pero si el gobierno sigue obligando de forma sutil y sin transparentar información, no estamos dejando lugar a que la gente tome la decisión por consciencia, sino por miedo, miedo que no es exactamente por el virus, sino por el escarnio social.