OpiniónMartes, 12 de octubre de 2021
Perú Libre vs Perú Libre
Aldo de Vivo
Activista y politólogo venezolano

Una de las condiciones elementales para instaurar una dictadura, es la construcción de una hegemonía que viene dada por el dominio absoluto de los actores políticos y distintos medios de poder que existan, además de la difusión del ideal de la clase gobernante, a través de los “intelectuales”. Todo esto responde al esquema realizado por Antonio Gramsci, uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano.

Pero ¿A qué viene esto? Pues bien, se había creído que el gobierno de Pedro Castillo sería una fachada de las intenciones de Vladimir Cerrón, no solo por las actitudes distintas entre los dos individuos, sino por la diferencia de trayectoria y formación política entre ambos, sin embargo, todo esto se ha venido abajo con la pedida de renuncia del Gabinete de Cerrón por parte de Castillo, aunado a las anteriores crisis que en menos de 6 meses ha tenido este gobierno.

Pero ¿Qué paso? Como todos sabemos, Guido Bellido no despierta confianza en nadie, sin embargo, en un intento de “gobernabilidad”, el congreso le otorgo esa confianza al premier, sin embargo, no tardo en sacarse la careta. Primero hace apología al terrorismo en medios de comunicación y es investigado por tal, luego insulta a una congresista y se le ordena asistir a tratamiento psicológico, pero no es todo, pues en su ultimas semanas como premier, lanza una campaña pro-expropiación, acto que le costo al Perú el alza del dólar y con él, la subida de los precios de los productos de primera necesidad de los peruanos.

Sumado a todo esto, tuvimos una destitución del canciller, pues este acuso a las Fuerzas Armadas del Perú de ser los artífices del terrorismo junto con la CIA, en un delirante intento de salvarle el pellejo a sus colegas terroristas. Además, tenemos a Iber Maravi, quien lapido también al gobierno de castillo. Pero era de esperarse, el gabinete de Bellido, era el gabinete de Cerrón.

El final de la historia es lo que da a saber que no será posible la construcción de la hegemonía de la clase gobernante: la división y enfrentamiento entre miembros del partido. Mientras Castillo, quien no deja de ser un ser peligroso y socialista, se adapta a la dinámica del poder político y cede a la realidad de un país, además de cambiar gabinete y postponer la constituyente, acción refirmada por la premier Mirta Vásquez, Vladimir Cerrón busca radicalizar la situación y genera enfrentamiento entre el ala radical del partido, con el ala moderada y en el poder.

Estos hechos calman a quienes veíamos en el gobierno de Castillo una puerta de entrada al más férreo régimen socialista al mejor estilo cubano o chavista, sin embargo, el peligro sigue latente, mientras Vladimir siga teniendo influencia en la bancada y ciertos miembros del gobierno. Lo cierto es que no existe hegemonía y con ella, no hay control absoluto de los distintos medios e instituciones que permitirían la instalación de una tiranía.

Afortunadamente, la izquierda peruana sigue haciendo lo que mejor ha sabido hacer en la historia del país: desastre económico, dividirse y traicionarse. Esperemos que se mantenga fiel esa tradición, porque ese “pueblo” dividido si será vencido.