EditorialLunes, 18 de octubre de 2021
‘Descerronizar’ no es moderar

La situación actual, producida a partir de la elección de Mirtha Vásquez como nueva presidenta del Consejo de Ministros, amerita una evaluación de la nueva reconfiguración de fuerzas políticas, alianzas y deslindes que continuarán en adelante marcando la pauta de la agenda nacional. El secretario nacional de Perú Libre, Vladimir Cerrón está buscando restarle apoyo a la nueva premier propuesta por Pedro Castillo, a pesar de que un hombre muy ligado a sus intereses -como Luis Barranzuela- detenta el Ministerio del Interior en este gabinete. La “facción cerronista” insiste en que la bancada debería de rechazar al gabinete Vásquez, en contradicción a la “facción magisterial” que cuenta con 13 congresistas de los 37 que conforman el partido del ‘lápiz’.

Mientras tanto, se supo este fin de semana que Pedro Castillo se reunió “secretamente” con el Partido Político Magisterial y Popular, quien en el pasado lo ha señalado a él como su líder, por más que Castillo no lo haya reconocido pública y oficialmente como su partido. Además, Dina Boluarte y Betsy Chávez han recientemente comunicado que “no les amedrenta la amenaza de expulsión” del partido de Vladimir Cerrón. Pareciera que Cerrón busca llevar la cuerda tan tensada, y permanece tan inflexible que el resto de las figuras de su movimiento están buscando dejarlo sólo. Bien dice el dicho “lo que no se dobla, se rompe”; y en la política se aplica muy bien, la adaptabilidad a los nuevos entornos es clave para la supervivencia. Ahora, ¿esto es una buena noticia?

Lo será si la oposición juega bien sus cartas, pero “descerronizar” el gobierno, no es sinónimo de moderarlo. La facción magisterial de Pedro Castillo sigue siendo extremista, Mirtha Vásquez pertenece al Frente Amplio de Marco Arana que siempre ha buscado una nueva constitución, y ni hablar de los “rezagos gratuitos” que continúan en el gabinete, como Luis Barranzuela. Lo que aquí debe quedar claro, es que el gabinete tiene que ser un reflejo de las fuerzas políticas que le den la confianza: por eso no es admisible que la oposición -Avanza País, Fuerza Popular y Renovación Popular- le den el voto al ministro de Interior ‘cerronista,’ mientras Cerrón vota en contra. ¿Cómo sería posible tolerar este escenario?

El espacio que deja Cerrón al no dar la confianza tiene que generar una presión clara por parte de la oposición para que se amplíe el espectro ideológico del gabinete. Hoy se publicó que el 57% de los peruanos cree que el Congreso de la República debe: o no dar el voto de confianza, o exigir la salida del ministro del Interior, según una encuesta nacional de Ipsos. La inflexibilidad de Cerrón está generando que el “centro de gravedad” de las fuerzas políticas se mueva a la derecha, y no puede ser posible que la oposición no exija a cambio de sus votos: que se expulse a los ministros cuestionados y radicales, y que además se exija que los ministros decentes de sus propios colores políticos conformen el gabinete.

La responsabilidad de obtener la confianza es del presidente Pedro Castillo, no del congreso. Si Vásquez no convence, y no logra el consenso por incluir a un abogado defensor de traficantes de armas y aliado de Cerrón -cuando adicionalmente ni él mismo votará por ella-, la negación de la confianza será de entera responsabilidad suya y de Castillo. La oposición debe de exigir su lugar en el gobierno a cambio de sus votos, o como mínimo exigir la salida de los impresentables y la renuncia del avance hacia una Asamblea Constituyente. De otro modo, la oposición debe negar la confianza.