OpiniónDomingo, 21 de noviembre de 2021
Cuestiones de forma y tiempo
Fernando Rospigliosi
Analista Político

Una de las objeciones a la iniciativa de vacancia presentada por la congresista Patricia Chirinos es que no la conversó ni la coordinó con nadie antes de difundirla. Esa observación sería valedera en una situación normal, donde en efecto es necesario concertar previamente con la bancada propia y otras afines una decisión tan importante.

Pero como es obvio, el Perú no vive una situación normal, con un gobierno comunista que pretende implantar una dictadura chavista mientras que en el Congreso, ya sea por ignorancia, torpeza o conveniencia no existe una oposición decidida y unificada.

Tiene razón Chirinos cuando dice que si hubiera optado por presentar su propuesta a su bancada y luego a las otras, probablemente la discusión se hubiera alargado interminablemente hasta finalizar la legislatura y se hubiera perdido la oportunidad.

Es cierto también que esa iniciativa, planteada de esa manera, suscita los celos de otros congresistas que envidian el protagonismo que ha cobrado Chirinos. Solamente ese motivo es suficiente para que algunos se opongan, que traten de minimizar la importancia del asunto o que eventualmente intenten boicotearlo en el camino. Aunque todos se llenar la boca con grandilocuentes principios, la envidia está en la naturaleza humana, es particularmente fuerte en el Perú y superlativa en el ambiente político.

Pero dadas las circunstancias, es obvio que no había otra manera de plantearla. Algunos se han sumado rápidamente y entusiastamente, y otros a regañadientes, pero finalmente lo han hecho y ahora ya hay las 26 firmas necesarias para iniciar el trámite.

No obstante, hay que tener en cuenta lo anterior para limar asperezas y restañar heridas. Este proceso recién comienza.

Otra objeción a la propuesta de Chirinos es el momento. Algunos concuerdan con la necesidad de vacar a Pedro Castillo y sus secuaces pero sostienen que hay que esperar que se desgaste, que se acumule un mayor rechazo popular del que ya existe.

Esa es una observación que sería razonable si no fuera porque los comunistas en el poder se dan cuenta perfectamente de su propia ineptitud para gobernar y saben que no podrán evitar el deterioro. Sus únicas iniciativas son repartir bonos, subsidiar productos, etc., medidas que son limitadas en una situación como la peruana.

En Venezuela, Hugo Chávez se sacó literalmente la lotería. Cuando llego al gobierno el precio del petróleo estaba a US$ 9 por barril y luego llegó a alcanzar hasta US$ 140 por barril. Nadaba en dinero que repartía sin medida y pudo también corromper a las élites. Esa subida de los hidrocarburos también benefició a Evo Morales en Bolivia.

En el Perú los comunistas tienen que marchar muy rápido porque saben que no tienen nada que les permita una repentina bonanza para ocultar su incompetencia. Y lo están haciendo, avanzando en capturar políticamente a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, porque finalmente la única manera que tienen para instaurar la dictadura que anhelan es la fuerza.

Si logran eso, darán el siguiente paso, cerrar el Congreso con cualquier pretexto y convocar una asamblea constituyente con la mitad o más de “representantes de organizaciones populares”, como han advertido Castillo y sus acólitos desde hace tiempo, porque es evidente que una elección democrática no tendrán jamás la mayoría absoluta que necesitan para establecer una dictadura.

Diciembre es una fecha clave, porque pueden venir más cambios en las FFAA y la PNP que les permitan el control necesario para llevar adelante sus siniestros propósitos. Por eso el tiempo es esencial. Ellos son cabalmente conscientes de eso y van logrando sus propósitos entreteniendo al público con distracciones como el cambio de ministros y funcionarios que no cuentan nada. Por ejemplo ¿de qué sirve que salgan los impresentables Walter Ayala y Bruno Pacheco si ya hicieron lo importante, los cambios en las FFAA y PNP? De nada.

Los maravís, ayalas y pachecos son fichas sin valor que ellos entregan a cambio de conquistar objetivos realmente ventajosos. ¿Es tan difícil entender que están haciendo un gran negocio?

Por eso no existe otra alternativa que vacar lo más pronto posible a Castillo (y a Dina Boluarte, naturalmente). No es seguro que pueda lograr ahora, pero sin duda hay que intentarlo.