OpiniónLunes, 22 de noviembre de 2021
Caviarismo
Naomi Teruya
Estudiante de periodismo

Sagasti dio una entrevista hace pocos días, donde explicó el panorama actual que él percibía. Es importante ver cómo es el comportamiento caviar, por una parte, dicen respetar todas las posiciones, por otra, acusan de extremista a quien incluso no lo es por el simple hecho de atentar contra el único objetivo que suelen tener los caviares: tener el poder del estado incluso si no son gobierno.

De hecho, estos no se casan con ninguna ideología política porque eso limitaría las oportunidades para camuflarse o convenidamente tomar posición. Pero son expertos en el buenismo político, así se desligan de la clase política conocida y se presentan como la reserva moral que trabajará por la inclusión de todos… supuestamente.

Muchos pensarán que el hecho de que, tanto la izquierda radical y la derecha, vayan en contra de caviares es sinónimo de alianza (como el famoso fujicerronismo que es preciso decir que no existe) o de similitud entre uno u otro, pero la realidad dista mucho de esa concepción. Aunque es importante tener en cuenta que, para toda línea política, los caviares son un dolor de cabeza porque, con la hipocresía que trabajan, terminan siendo una opción conocida como el “mal menor” en el peor de los casos y en el mejor, como “gobernante de lujo”.

Sagasti no es el único ejemplo, el propio Vizcarra, probablemente, ha sido el caviar más cínico que hemos podido presenciar en los últimos años, junto con Mazzetti. También está Mirtha Vásquez o Francke, pero estos todavía no se catapultan en el mal arte del caviarismo porque su popularidad no es tan alta.

Tomando lo anterior, el caviar debe buscar la aprobación popular, por eso la imagen de político abierto al diálogo, pero esto es pura falsedad, como las veces que Sagasti intenta disimular su enojo, cuando le hacen preguntas incomodas, porque las “formas” para los caviares son importantes, no en vano el poema o las refinadas palabras que usan.

Por otro lado, la pugna que hay entre caviares e izquierda radical en el gobierno actual era predecible. Castillo necesita a los caviares porque son ellos quienes tienen la imagen para ganar aprobación popular. Los caviares necesitan, como siempre, del Estado para sobrevivir, y la izquierda radical, evidentemente, no ve con buenos ojos esa relación, sin embargo, estos últimos todavía apoyarán al personaje del sombrero, mientras este endulza a los caviares con algún puesto de trabajo, porque el objetivo es la asamblea constituyente. El problema es que, el puesto de trabajo, no le es suficiente a los caviares porque estos necesitan seguir copando el Estado, objetivo que también busca la izquierda radical, en ese sentido, son tal para cual.

Sin duda, el término caviarismo describe bien a estos personajes que han generado una falsa imagen de lo que debería ser el debate político, el consenso y el dialogo, convirtiendo todo esto en ilusorias esperanzas para reforzar la popularidad caviarista.

Recordemos que fueron estos quienes azuzaron las marchas de noviembre del 2020, muchos todavía están implicados, de forma sospechosa, en el caso vacunagate e incluso, hasta el día de hoy, no han alzado su voz de indignación respecto a la inconstitucionalidad de acciones del actual gobierno, como el cierre de las 4 mineras, dejando a 54 mil personas desempleadas, la muerte civil para los no vacunados o los cambios irregulares en las fuerzas armadas, este tipo de escándalos no les interesa a los caviares.

En resumen, el caviar calla cuando se debe gritar la verdad, gritan mentiras mientras que la verdad es evidente y saben construir su propia imagen a base de elegancia y buenas formas.