OpiniónMiércoles, 24 de noviembre de 2021
Pueblo chico, corrupción grande
Gabriel Rey
Analista Político

Aún recuerdo una entrevista durante la campaña presidencial en donde el hoy mandatario, Pedro Castillo, afirmaba -con algo de malicia y algo de ironía- que Vladimir no había sido condenado por corrupción -refiriéndose a la condena por negociación incompatible por los actos del ex gobernador de Junín- sino que había sido condenado “por la corrupción”. De esta forma, Castillo no solo defendía a su jefe, sino que avalaba los actos ilícitos que -al haberse comprobado más allá de la duda razonable en un proceso con pluralidad de instancias- motivaron su sentencia.

Sin embargo, mientras que defendía las “truchadas” de Cerrón, basaba todo su discurso de campaña -hipócritamente- criticando a la “clase empresarial” y la élite política por sus infames actos de corrupción y atribuyéndoles la crisis que hoy vivimos. Ello, lógicamente, lo hacía para luego afirmar que era el turno del pueblo, de la izquierda pobre y reprimida para gobernar un país donde “solamente ha gobernado la derecha”. Ahora bien, más allá de la completa falsedad en esas afirmaciones, lo interesante es evaluar si hoy, con menos de medio año en el poder, Castillo ha cumplido sus promesas de eliminar la corrupción que -vale la pena recalcar- les atribuía a los políticos de siempre, a la derecha, a los empresarios.

En los últimos días se ha conocido que el -ahora ex- secretario general de palacio de gobierno, Bruno Pacheco, curiosamente tenía guardados sus “ahorros” en el baño de su despacho en palacio de gobierno. Veinte mil dólares en efectivo. Habría que ser muy ingenuo para creer en la procedencia lícita de este dinero, a pesar de que este señor tendrá derecho a tratar de justificar de dónde lo sacó. Sin embargo, no deja de ser curioso que sea este el mismo funcionario involucrado en las recientes e irregulares solicitudes de ascensos en las FFAA.

Pacheco ha indicado que tiene la consciencia limpia y que renuncia para que no se desprestigie al presidente Castillo a raíz de este hecho. En cristiano, esto significa, claramente, que su impericia y estupidez para guardar tal monto de dinero -de procedencia dudosa en extremo- provocó su salida a patadas del círculo cercano del mandatario chotano.

La pregunta que, entonces, muchos nos hacemos hoy es: con todos los destapes que hasta hoy ha habido, ¿alguien le cree realmente a Castillo? Realmente, ¿alguien lo cree una marioneta de Cerrón? ¿Alguien, sinceramente, cree que este “profesor” es un pobre corderito? Castillo no es en nada distinto de todos aquellos a quienes criticaba y pone a la luz lo que muchos advertimos desde su ascenso en las elecciones: los gobiernos comunistas no son del pueblo, solo lo usan para llenarse los bolsillos mientras el país se cae a pedazos y la gente se muere de hambre.

Hoy es Pacheco, mañana serán muchos más. Quizás habría que levantarle el sombrero de una vez, puede que lo que encontremos nos sorprenda.