OpiniónJueves, 25 de noviembre de 2021
La falsa moderación
Percy Urteaga
Analista político

Muchos se alegraron con el nombramiento de la señora Mirtha Vásquez como primera ministra. Varios empezaron a creer con optimismo que el gobierno daría un giro positivo, dejando de lado los extremismos y desatinos que caracterizaban al ex premier Guido Bellido. Incluso algunas personas de la oposición pensaron que tal designación mejoraría la gestión del gobierno, ya que consideraban que la nueva presidente del Consejo de Ministros pertenecía al sector moderado de la izquierda. Sin embargo, nos hemos ido dando cuenta que esto no es así.

Desde la designación de la señora Vásquez como premier, existieron ciertos actos que la hicieron ver como alguien distinta a la política moderada y racional que muchos opinólogos y políticos creían que era. Como, por ejemplo, cuando se nombraron a personas sin idoneidad técnica ni moral en algunos ministerios de su gabinete y no expresó oposición alguna al respecto; o como cuando manifestó estar a favor de un cambio total de la Constitución mediante una Asamblea Constituyente, lo cual generaría consecuencias negativas para la estabilidad política y económica del país.

A dichas acciones podemos sumarle el anuncio que la premier hizo el último fin de semana sobre el cierre de cuatro minas en Ayacucho, con lo cual, ha desatado una tremenda incertidumbre política, así como ha minado la seguridad jurídica del Estado peruano, ya que, con tales avisos, muchos empresarios podrían dudar en invertir en el país, con lo cual dejarían a muchos ciudadanos sin la oportunidad de conseguir un puesto de trabajo, generando limitaciones al desarrollo. En lugar de generar consensos y soluciones en base al diálogo, la primera ministra ha preferido optar por el medio irresponsable basado en la demagogia.

Con esto ha quedado demostrado que la señora Mirtha Vásquez está siendo parte de la política populista y trasnochada que desea aplicar ideas que van en contra de nuestro crecimiento económico y, por ende, de nuestro desarrollo. Asimismo, ha quedado evidenciado que no existe tal moderación de la que muchos hablaron al principio de su nombramiento, siendo muy parecidos con su antecesor, en el fondo, variando solamente en las formas. En ese sentido, es pertinente que sepamos identificar a los falsos políticos moderados que se hacen pasar como verdaderos demócratas, a fin de que no sigamos cayendo en su juego manipulador que perjudica a la gran mayoría y que beneficia solo a sus aliados o partidarios.

En el país requerimos con urgencia personas que realmente actúen con sensatez y prudencia y que crean conscientemente en el desarrollo y en la democracia. No necesitamos personas que quieran aplicar sus métodos y políticas inviables solo por pura ideología, dejando de lado la evidencia.