InformeDomingo, 19 de diciembre de 2021
La comandante ‘Malva’ y los tentáculos de Evo
Por Raúl Labarthe, en colaboración con Fernando Lucena
Raúl Labarthe
Analista e investigador económico

Hace pocos días, supimos que la excandidata al Congreso por Juntos por el Perú, Lucía Alvites Sosa, accedió a un puesto bastante jugoso como directora II en el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), dirigida por su vieja amiga y ‘camarada’ Anahí Durand. En este puesto Alvites se dedicará a captar recursos con distintas instituciones para financiar programas orientados a la cooperación técnica internacional.

Alvites Sosa se volvió conocida a nivel nacional por su original elucubración conspirativa, al acusar al fujimorismo por la matanza en San Miguel del Ene, en el VRAEM, afirmando que a Fuerza Popular no le importó matar a 18 personas con tal de hacer un “psicosocial” favorable a su campaña. Pues, la realidad -como suele ser en el caso de estas ‘joyitas’ en la izquierda- era invertida: el psicosocial fue armado por Alvites al intentar revertir lo que era evidente: Sendero Luminoso había regresado, en realidad, nunca se fue. Hoy no existe debate respecto a la autoría de este atentado, fue perpetrado por la facción de Sendero Luminoso, el Militarizado Partido Comunista del Perú (SL-MPCP).

Lucía Alvites, "terruqueando" a Fuerza Popular sin ningún tipo de evidencia.

Desde El Reporte, hemos accedido a mucha información que revelaría no sólo los vínculos de Lucía Alvites con remanentes del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) desde hace más de 10 años -cuando empezara su formación política-, sino que la colocaría a ella como un eslabón clave para comprender el verdadero poder que tiene Evo Morales sobre la política de nuestro país.

La comandante ‘Malva’

La experiencia de Alvites Sosa como ‘articuladora’ tiene larga data. Ya en el 2009, Alvites fue nada menos que la coordinadora de la Asamblea Regional de Ciudadanos del Cono Sur, realizada en Lima, la cual era considerada como una fachada de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), que tenía enquistada a las FARC entre su dirigencia y fue financiada por el chavismo, según fuentes policiales. Esto fue revelado por el Diario Perú 21, hace unos días.

Asimismo, este mismo diario accedió a información que señala que en 2006, Alvites también participó en Lima –junto a Anahí Durand, su actual jefa– en la llamada Cátedra Bolivariana, donde estuvieron Amílcar Figueroa y Narciso Isa Conde, ambas ‘joyitas’ ligadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

¿Pero qué siguió en los siguientes años? Todo hace indicar que estos fueron los primeros contactos para ir adquiriendo una formación y capacitación por parte de los grupos más radicales de la izquierda latinoamericana. En el 2011, Lucía Mariana Alvites Sosa, ya era parte del: “Movimiento José María Arguedas” y participó como candidata al Congreso de la República por el Partido “Gana Perú”, apoyando la candidatura de Ollanta Humala como integrante de la Juventud Nacionalista.

Luego de no alcanzar un escaño, habría sido fichada como cuadro técnico. El asunto clave es el siguiente, según el documento clasificado de los servicios de inteligencia del Estado al que hemos accedido, en el 2013 Lucía Alvites pertenecía a dos organizaciones: el ya mencionado Movimiento José María Arguedas y la Federación Peruana de Mujeres - Todas Somos Micaela, ambas calificadas por el estado peruano como fachadas del MRTA. En ese año, el “Frente Amplio de la Izquierda” fue convocado, y estas organizaciones buscaron limpiarse para participar electoralmente junto a las demás izquierdas. La reunión se realizó en el Hotel Riviera, donde puede verse a Lucía Alvites con lentes blancos.

Presentación del “Frente Amplio de la Izquierda” efectuada el 21 de junio del 2013 en el Hotel Riviera. Participa Lucía Alvites como cuadro político-técnico de la Federación Peruana de Mujeres - Todas Somos Micaela

Es luego de estas andanzas, que, junto a Ricardo Jiménez Ayala, un chileno exmilitante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), viajaron a Bolivia a recibir instrucción militar, donde Lucía Alvites habría recibido el mote de ‘comandante Malva’. Es conocido que en este país existen diversas fuerzas terroristas que realizan estas “capacitaciones” en la selva impunemente -con la complicidad del régimen de Morales-.

No sabemos si es que en este tipo de prácticas consistió su entrenamiento, y queda en la especulación, pero es a partir de ahí que Alvites pasa a ser presidenta de La Junta Perú, un órgano parte del Capítulo Perú de la Articulación Continental de Movimientos Sociales hacia el ALBA.

Aquí vale la pena hacer un paréntesis. La Alianza Bolivariana para América (ALBA), tiene como miembros exclusivos a países absolutamente funcionales al castrochavismo: Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, así como otros estados insulares funcionales a la esfera comunista. Tal es el nivel de radicalidad del ALBA, que cuando Evo Morales cae por su intento de fraude en el 2019, y es reemplazado por Janine Áñez, automáticamente Bolivia se retira de este grupo. Lamentablemente, el exministro de Economía de Morales, Luis Arce ganó las elecciones y reincorpora a Bolivia en el ALBA.

La Junta, presidida por Alvites, tenía como objetivo coordinar con países que aún no eran controlados por el castrochavismo: Argentina, Chile, Perú y Brasil, para realizar formación política de cuadros y militantes, a través de un Sistema Continental de Formación de escuelas anuales. Por supuesto, esta organización ha expresado su respaldo total a la dictadura de Nicolás Maduro a pesar de sus crímenes y violación de derechos humanos, algo que sólo interesa defender cuando el gobierno es de la ‘derecha rancia’, como suelen calificar los filoterroristas a todos aquellos no funcionales a sus intereses. Pero continuemos.

Lucía Alvites junto a Evo Morales, y una bandera de “La Junta”

Parte del accionar de Lucía Alvites como presidenta de La Junta, habría sido el hacer llegar en el 2018, al entonces presidente Martín Vizcarra, una carta escrita por el camarada ‘Camilo Reyes’, un miembro del MRTA durante los años 80 y 90, que fundó posteriormente su propio grupo terrorista llamado las FAR-EPT. Esto según información brindada por fuentes de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, a quienes hemos preferido mantener en reserva.

Carta enviada por camarada ‘Camilo Reyes’

Pero ¿quién es Ricardo Jiménez? ¿cómo se relaciona con Lucía Alvites, y ¿quién es este misterioso ‘Camilo Reyes’? Paso a paso.

El brazo de Evo

El chileno Ricardo Jiménez, capacitado con Alvites Sosa, fue su jefe. Él es el operador en el Perú de la entidad llamada ALBA Movimientos, controlada directamente por Evo Morales, y que tiene como secretario operativo continental al argentino Gonzalo Armúa. Además, Ricardo Jiménez fue pareja de Lucía Alvites hasta el 2020 con quien tuvo un hijo.

Jiménez Ayala es un operador bastante poderoso. Posee vínculos directos con Julio Cesar Vásquez Vásquez y Martín Serna Ponce, ambos exmiembros del MRTA. ¿Quién es Julio Vásquez? Pues es el ‘camarada Camilo Reyes’, autor de la carta que Alvites habría hecho llegar a Vizcarra y sobre el cual luego abordaremos.

En cuanto a Martín Serna Ponce, es un conocido emerretista peruano; en Bolivia fue condenado en 1999 a 20 años de prisión por el secuestro de un empresario y político opositor en 1995. En 2001 le dieron libertad condicional, pero se fugó en el 2004, permaneciendo prófugo hasta el 2012 que fue recapturado por las autoridades bolivianas.

Martín Serna Ponce, es descrito como un personaje clave en el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales, en la localidad de Santa Cruz, según la prensa boliviana. Acumula una pena de 30 años de cárcel -por la suma de otros delitos-, sin embargo, salió del penal de Chonchocoro, debido a que Lucía Suárez se ofreció como garante.

¿Quién es Lucía Suárez? La asistenta de Gabriela Montaño, actual pareja de Aldo Camacho, hombre que manejó la campaña de Luis Arce, el actual presidente boliviano, títere de Evo Morales. Esto lo declaró el entonces ministro de Janine Áñez, encargado de la seguridad interna, Arturo Murillo, cuando en octubre 2020 indicaba que Serna Ponce es un prófugo de la justicia boliviana, y que debían meter presa a Lucía Suárez por prestarse de garante.[1]

Enero 2021: Ricardo Jiménez Ayala y Martín Serna Ponce, con el puño en alto

La pregunta entonces cae de madura. ¿Qué hacía la expareja de Lucía Alvites reunida con un prófugo de la justicia boliviana, a puño alzado, en enero del 2021? Según fuentes de inteligencia, Ricardo Jiménez Ayala, como parte de su red de operación de ALBA Movimientos, tiene como objetivo influir en la política interna del país, y sería precisamente Martín Serna Ponce, uno de los financistas clave de la operación -presuntamente con dinero proveniente de las redes de narcotráfico vía Bolivia/Venezuela-. Con este dinero, Jiménez Ayala habría financiado varios grupos Alfa y Omega (órgano articulador entre SL y el MRTA) y La Junta Perú, que fuera dirigida por Lucía Alvites.

Asimismo, en cuanto a ‘Camilo Reyes’ hemos accedido a una conferencia de Zoom donde Jiménez Ayala participa con él y otros dos interlocutores. En el video, Ricardo Jiménez inicia su intervención saludando a sus camaradas, y mientras dura su participación, va identificando sus vinculaciones políticas subversivas: “un gusto saludarte y estar de nuevo... con compañeros tan queridos”, “coincido plenamente con lo que acaba de decir Julio y que dijo antes Carlos, somos compañeros... a Julio lo conozco de antes todavía, en otro intento de otro esfuerzo”. ¿A qué ‘otros esfuerzos’ se referiría Jiménez? Queda en la especulación.

Conferencia de Zoom: 1. Julio Vásquez, alias ‘Camilo Reyes, 2. Omar Cid, conductor del programa, 3. Ricardo Jiménez, 4. Carlos Casanueva Troncoso, presidente del PC de Chile en Venezuela

El sucesor de ‘Evaristo’

Sabemos que Lucía Alvites habría enviado una carta de ‘Camilo Reyes’ y que su exesposo se reuniría con él a conversar, pero ¿quién es?

Julio Vásquez Vásquez, se puso este alias en “honor” a Camilo Cienfuegos -protagonista de la Revolución Cubana-, y al “camarada Raúl Reyes”, comandante del Bloque Sur de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), agrupación terrorista, y el cual murió abatido en el 2008 por las fuerzas del orden colombianas.

Fue miembro del MRTA, operando entre 1985 y 1992 en el Frente Nororiental; a los 26 años fue capturado por la policía antiterrorista por cobrar “cupos de guerra” para la agrupación terrorista en la región San Martín, pero fue finalmente absuelto.

Julio Vásquez, al ser arrestado por otro caso de terrorismo, pero salir libre finalmente, viaja a Chile en 1998, y luego a Bolivia donde obtuvo el estatus de “refugiado político”. Ahí se radicó y, en el 2004, fue acusado de realizar un atentado en la Facultad de Derecho de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, junto con la boliviana Soledad Conde.

Luego regresó al Perú donde fue detenido en Chiclayo en el 2005, y a pesar de ello en el 2007 apareció libre en La Paz, en compañía de Conde. A fines del 2008, fue ubicado en Lima en el IICongreso de la Coordinadora Continental Bolivariana, vinculada al gobierno venezolano del entonces presidente Hugo Chávez.

En el 2009, luego de que el camarada ‘Raúl Reyes’ de las FARC fuese abatido en la selva de Ecuador, se encontró información en su computadora que indicaba que Julio Vásquez y Soledad Conde recibieron entrenamiento por parte del grupo terrorista.

Es en el 2010, luego de estos hechos, que el ‘camarada Camilo Reyes’ formaría una nueva organización terrorista llamada las Fuerzas Armadas Revolucionarias -Ejército Popular Tupacamarista (FAR-EPT), en reivindicación del ya extinto MRTA.

Tenemos a la mano los primeros documentos firmados por ‘Camilo Reyes’, con fecha de abril 2011, donde le rinde homenaje al caído terrorista Néstor Cerpa Cartolini del MRTA, alias camarada ‘Evaristo’.

Es sabido que, en el 2014, a Julio Vásquez se le condenó por ser el proveedor de armas de unos sicarios que mataron cruelmente a Mónica Candelaria Guachalla Larico, una ciudadana boliviana, asesinada a pesar de haber estado embarazada, y quien era la esposa de su abogado. Por este delito purgó condena hasta que cambiaron las condiciones del penal San Pedro de La Paz, y parece que salió en libertad, ya que en el 2017 fue capturado por la Policía Nacional; una captura promocionada como un éxito del entonces ministro del Interior, Carlos Basombrío.

Esta captura se dio debido a que ‘Camilo Reyes’ viola constantemente su arresto domiciliario gracias a la complicidad del régimen de Morales, quien -es bien conocido- controla el Poder Judicial del país. Desde entonces, se conoce que su grupo terrorista, el FAR-EPT, realiza actividades de narcotráfico en la frontera de Bolivia.

Vásquez además tiene como esposa a Nadeshda Guevara, directora general del Servicio para la Prevención de la Tortura (Sepret). Sepret es un movimiento, vinculado a Evo Morales, que tiene como objetivo iniciar una persecución política de los regímenes enemigos de sus intereses.

Por este motivo, el Sepret está buscando activamente la condena a cadena perpetua contra la expresidenta conservadora Jeanine Áñez, quien lleva ya presa 9 meses por prisión preventiva por parte de un poder judicial que, se sabe, es controlado por la ‘dictablanda’ de Morales. Los supuestos cargos serían: "terrorismo, sedición y conspiración". Áñez es considerada como presa política por nada menos que el Parlamento Europeo.

La articulación ‘bolivariana’ en el Perú

Tenemos ya un bosquejo claro de los vínculos, pero ¿en qué medida están influyendo en nuestro país?

Según nuestras fuentes de inteligencia, además de Martín Serna Ponce, existen otras dos fuentes de financiamiento que tiene el ALBA Movimientos de Ricardo Jiménez: Gonzalo Armúa, un argentino encargado de la secretaría operativa continental del ALBA y Vivian Josefina Alvarado Linares, actual cónsul de la embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Perú.

Prueba de esta relación es esta foto donde nuestras fuentes localizaron a Jiménez Ayala junto a Gonzalo Armúa realizando labores de “inteligencia y movilización” en marchas y plantones del Centro de Lima, el 2 de junio del 2021.

Junio 2021: Ricardo Jiménez Ayala y Gonzalo Armúa

¿Pero qué concretamente están financiando? El ALBA Movimientos es un agente clave en la organización y unificación de los cocaleros de distintas organizaciones, en la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (Conpaccp), liderada por Julián Pérez Mallqui, íntimo amigo de Guillermo Bermejo.

El ánimo sería, por supuesto, difundir la agenda de prohibir la erradicación de la hoja de coca en el país, para -de esa manera- alimentar la ruta VRAEM-Bolivia-Venezuela, y tener cada vez más financiamiento para expandir los movimientos por la región.

El ALBA Movimientos también está articulando todo el accionar relacionado a los famosos ronderos. Su objetivo es redirigir fondos hacia la Central Única Nacional de Rondas Campesinas y Urbanas del Perú (CUNARC), liderada por Santos Saavedra Vásquez. Con esos fondos, Saavedra ha organizado más de 20 congresos nacionales a uno de los cuales asistió Gonzalo Armúa en representación de Evo Morales.

Uno de los motivos por los cuales, irracionalmente, Pedro Castillo insiste en el desarrollo de los ronderos como fuerza paralegal de choque y de seguridad del estado, es precisamente porque es un lineamiento ordenado desde La Paz, con el objetivo de concretar la estrategia ya implementada en la dictadura de Hugo Chávez.

Noviembre 2021: Invitación de la CUNARC a Gonzalo Armúa

Por ello, Evo Morales -a través de las Rondas Campesinas- ha exigido que se instale una oficina de la CUNARC en Palacio de Gobierno, lo que cuadra con las absurdas declaraciones de utilizar a los ronderos como órgano fiscalizador de la corrupción del gobierno de Pedro Castillo.

Además, El Reporte ha accedido a un video donde se escucha a un dirigente rondero ordenándole al Presidente de la República, que en un plazo no mayor a 100 días, convoque a la Asamblea Constituyente Plurinacional. En pocas palabras, Evo quiere instalarse en Palacio, y viene utilizando para ello el ALBA Movimientos, operado por la expareja de Lucía Alvites, Ricardo Jiménez.

El tan mentado en estos días, el ‘gallo’ Carlos Rafael Zamora, embajador cubano, también formaría parte de ALBA Movimientos, quienes con la experiencia del G2, la dirección de inteligencia de La Habana, vienen implementando con impunidad los planes del nuevo Hugo Chávez de La Paz.

Además, el cambio repentino de Verónika Mendoza en las elecciones de la primera vuelta de este año, habría sido porque Evo Morales -a través de los tentáculos de ALBA Movimientos- ordenó quitar el apoyo a Mendoza para redirigir los fondos hacia Castillo, principalmente por un acuerdo que se realizó con Vladimir Cerrón.

Este acuerdo sería que Pedro Castillo pase la valla para mantener la inscripción de Perú Libre, y -en 4 años, ya librado de su condena- Vladimir Cerrón recibiría todo el apoyo del ALBA Movimientos, con el objetivo de ganar las elecciones del 2026. Sin embargo, la historia fue distinta, y sin que fuera esperado, Castillo terminó ganando en el 2021.

[1] https://www.paginasiete.bo/seguridad/2020/10/9/gobierno-investiga-si-exguerrillero-del-mrta-dio-instruccion-militar-en-el-chapare-270940.html