OpiniónMartes, 11 de enero de 2022
Nos siguen controlando: una crítica al exceso regulatorio

El congresista José Luis Elías Ávalos, de Podemos Perú, presentó un proyecto de ley que busca regular el marco de comercialización de criptoactivos. El objetivo es que todas las casas de cambio sean registradas en el Registro Único de Plataformas de Intercambio de Criptoactivos (RUPIC). A lo largo del documento deja al descubierto su poco conocimiento de estos activos y de cómo funcionan las plataformas de intercambio. Imponer medidas para fiscalizar este mercado elimina el propósito de descentralización bajo el cual fue creada la tecnología de cadena de bloques.

El parlamentario estipula que las empresas prestadoras de servicios de intercambio de criptoactivos y criptomonedas deben establecer y mantener mecanismos de seguridad informática para garantizar la disponibilidad y funcionalidad de los sistemas utilizados. Es decir, las transacciones se van a centralizar en estas compañías, las cuales serán propietarias de nuestras claves privadas y nos dejará más expuestos ante ataques cibernéticos. Irónico que una medida que nos busca proteger nos deje a la intemperie y vulnerables. Además, las entidades que presten este servicio deben estar constituidas como personas jurídicas domiciliadas en territorio nacional o como sucursal de una entidad extranjera. No solo reducen la seguridad y descentralización, sino nos limitan el acceso a las billeteras virtuales con mejores protocolos.

Los argumentos utilizados son vagos e imprecisos. El miembro de la bancada de Podemos Perú afirma que a causa de la falta de regulación se han llevado a cabo fraudes, estafas y pérdidas de criptomonedas. Esto no es exclusivo de esta industria ni sucede debido a la falta de intervención en este mercado, sino se debe a engaños de una parte a otra. La descentralización y libertad conllevan responsabilidad. Informarse es deber de quienes entran a este mundo. Muchas criptodivisas son de código abierto y sus whitepapers son públicos, por lo cual recae sobre el comprador evitar las populares “shitcoins”.

Asimismo, desconoce la causa de la volatilidad de este mercado. Regulado o no, la volatilidad y especulación siempre van a existir. Más aún cuando el valor de una criptomoneda va a depender de los protocolos que se construyan encima de su red. Este potencial es incierto en la actualidad. Personalmente creo que, debido a su código y prueba de consenso, bitcoin es la única moneda digital que va a servir como dinero. Por este motivo, creo que nuestro congresista se equivoca al afirmar que las criptomonedas buscan ser dinero digital cuando la tecnología blockchain se puede aplicar a una infinidad de sectores.

El único segmento cuerdo que pude encontrar fue el que establecía que cada plataforma de intercambio al momento de entablar una relación contractual con los consumidores debe informar de forma clara y escrita acerca de los riesgos materiales asociados con sus servicios y los criptoactivos. En otras palabras, explicar cómo funcionan. Innecesario, pero no encontré algo con mayor sentido. Bajo el argumento de proteger a la población están arruinando una tecnología que llevada de la forma correcta puede traer beneficios gigantes a la población, en especial a quienes menos tienen.

La única consecuencia de esta ley va a ser incrementar las probabilidades de un ataque cibernético a las bases de datos centralizadas. El gobierno no quiere perder poder y se siente amenazado por la implementación de blockchain en la vida de los ciudadanos. Es imposible que puedan competir, especialmente contra bitcoin. Lo único que va a decidir el Estado con sus trabas es la cantidad de tiempo que nos tomará tener un sistema monetario descentralizado, seguro y eficiente.