OpiniónJueves, 13 de enero de 2022
Más conciencia política
Percy Urteaga
Analista político

En la política nacional se han visto últimamente actos que, más que ser objeto de admiraciones, han sido motivo de críticas y lamentaciones. Ello, porque en lugar de que dichos actos se realicen enfocados a mejorar la vida de los peruanos, atendiendo sus necesidades y fortaleciendo la institucionalidad, están orientados a beneficiar a unos pocos, perjudicando a la mayoría.

Lo antes mencionado lo vemos reflejado en las designaciones en cargos públicos que este gobierno ha ido llevando a cabo. Hechos que en diversas ocasiones hemos mencionado y criticado en esta columna, ya que tales nombramientos no han tomado en cuenta la solvencia moral ni las capacidades técnicas de los funcionarios elegidos. El último caso ha sido el nombramiento del excongresista Daniel Salaverry como presidente del directorio de Perupetro, sin contar con el perfil que dicho cargo requiere.

Podríamos decir que estamos ante un gobierno lleno de políticos sin conciencia cívica para gobernar. Que prefiere actuar para beneficiar a sus allegados o aliados, guiándose por el amiguismo y por la ideología, antes que por el sentido común y el buen juicio. Y es que, en nuestro entorno político pocos son, en la actualidad, quienes buscan actuar en beneficio de la población. Son pocas las personas que ahora se involucran en asuntos políticos, que tengan ideales que se orienten a respetar el Estado de derecho y que quieran realmente servir al país. Asimismo, esa falta de conciencia política hace que, en varias ocasiones, estos políticos sean inconsecuentes con lo que ofrecen a la población, cayendo en mentiras para distraer y manipular a la población.

En ese sentido, es preciso que se genere, tanto en el ámbito de la política activa, como en el de la ciudadanía en general, una conciencia de auténtica valoración por el Estado de derecho y la defensa de la institucionalidad, que sea guiada para respetar los derechos fundamentales. Es preciso y urgente generar una conciencia que haga que los actores políticos actúen consecuentemente con ideales que sirvan a la sociedad, dejando de lado las ideas absurdas que solo pueden ser posibles en las más remotas ilusiones. Solo con una sólida conciencia política se podrá actuar bien, y de esa manera, se podrá empezar a llevar a cabo el verdadero cambio que tanto se reclama.