OpiniónMartes, 26 de abril de 2022
Libertad de expresión en la tuitósfera
Lizandro Bonilla
Comunicador Social

La compra de Twitter por parte de Elon Musk, por 44 mil millones de dólares, ha causado la indignación de “wokismo” y de la “progresía” en general. Elon llega con la propuesta de reducir la censura en redes sociales para eliminar el discurso único que esta red ha intentado imponer sistemáticamente. El caso más sonado de la imposición de la censura en Twitter fue, sin lugar a dudas, el cierre de la cuenta de Donald Trump a inicios de 2021. Ahora, con esta nueva adquisición, se abre el debate sobre cuáles son los alcances de la libertad de expresión y si debemos o no aceptar la censura por un “bien superior”.

Personalmente, soy un soldado de la libertad de expresión. Creo fielmente que cada quien es libre de decir lo que desee, cuanto desee y como desee. Esto incluye la posibilidad de mentir, ofender o contrariar con dichas expresiones. La ley ya tiene mecanismos propios para castigar a quien lastime el honor y el buen nombre de los demás, no se necesita aplicar censura adicional por el mando imperativo de la violencia legal.

Ahora bien, muchos dirán que son empresas privadas y que, como liberales y libertarios, deberíamos aceptar sus condiciones o irnos de ahí. Pues en un mundo como el que queremos, sí, pero en el mundo que tenemos la cosa es más complicada. Las Big Tech son empresas privadas que obtienen privilegios del poder político, que tienen leyes especiales para ellos, que reciben trato preferencial y diferenciado u que son usadas por ese mismo poder político para manipular, influir o dirigir la opinión pública hacia donde les convenga. Quedarse en el primer nivel de “son empresas privadas” es quedarse en el pico del iceberg en un análisis que debe ser mucho más sesudo.

La única forma moralmente correcta de pelear contra la mentira y desmontarla, es cuando los hombres libres que conocen la verdad salen en público a rebatirlas. Cuando se censura un discurso, se vuelve clandestino, pero no deja de existir. Lo único que hace la censura en términos de libertad de expresión, es volver atractivo lo prohibido y esto es peligroso, puesto que permite que ideas aberrantes y fracasadas se difundan de forma subrepticia e infecten las mentes vulnerables de los desinformados o ingenuos que siguen cayendo diariamente en estas. La libertad, incluso la de expresión, incluye tanto a la responsabilidad de quien habla, como de quien escucha.