EditorialLunes, 2 de mayo de 2022
La importancia del dos de mayo de 1866

Un día como hoy hace 156 años, el Perú vencía a España en combate naval en el Callao. La defensa peruana, organizada por el entonces dictador Mariano Ignacio Prado y por el secretario de Guerra y Marina, José Gálvez, hacia las cinco de la tarde reclamaba la victoria en un combate que empezó de madrugada.

La pregunta que hasta hoy cabe realizar es, ¿por qué, luego de más de treinta años de declarada la independencia, España agredía bélicamente al Perú?, ¿Se trataba acaso de una intentona de reconquista? Aunque en su momento se especuló aquello, si no, ¿entonces qué llevó a España a entablar un conflicto contra la excolonia ultramarina? Intereses económicos y la circunstancia adecuada.

A inicios de la década de 1860, España atravesaba una crisis económica y tenía varios flancos militares abiertos en sus aún colonias. Asimismo, la madre patria observaba con cautela cómo el Estado peruano ensanchaba sus arcas fiscales gracias al boom del guano. Con la excusa de cobrarse la indemnización de la Guerra de la Independencia, en 1864, un “armada científica” invade las Islas de Chincha, ricas en el excremento fertilizante. Esta agresión, además, contó con una circunstancia internacional favorable. Los Estados Unidos, al encontrarse en una guerra civil, no pudieron aplicar la Doctrina Monroe, la cual llamaba a que ellos intervinieran militarmente si es que un país europeo agredía a uno americano.

El gobierno del entonces presidente Pezet, al saberse incapacitado de entablar una guerra, encomienda al general Vivanco el entablar negociaciones con España. De estas conversaciones resulta el Tratado Vivanco-Pareja de 1865. Un convenio francamente permisivo para España y derrotista para el Perú. Esto despierta el fervor patriótico. El coronel Mariano Ignacio Prado se levanta en Arequipa. Por su parte, José Balta lo hace en Chiclayo. Cae Pezet y asciende Prado en octubre de 1865. Prado, sin dudarlo, declara la guerra en febrero de 1866.

Esta guerra demostró que el Estado peruano, cuando se lo propone, es eficaz en la búsqueda de soluciones. Por un lado, el por entonces canciller Toribio Pacheco, uno de los más reconocidos juristas de nuestra historia, firmó alianzas militares con Chile, Bolivia y Ecuador, en un esfuerzo que resultaba poco probable. El combate de Abtao del 7 de febrero de 1866 fue una clara muestra de la cooperación peruano-chilena, ambas escuadras lucharon juntas contra el invasor. Por otra parte, José Gálvez, el héroe de este conflicto, encomió en una misión de compra de armamento al por entonces contraalmirante Miguel Grau y al coronel Francisco Bolognesi. Ambos futuros héroes compraron la artillería de grueso calibre con la que se defendió el Callao y, además, concretaron la adquisición de las corbetas Unión y América, y de los blindados Huáscar e Independencia.

Pero el dos de mayo no fue tan solo una victoria de las autoridades. La ciudadanía entera salió a defender el honor nacional. Se armaron batallones de escolares que faltaron a sus clases. Médicos y enfermeras de todo Lima abandonaron sus puestos para acudir a la batalla. El gran historiador republicano, Jorge Basadre, señaló sobre el dos de mayo: “se logró robustecer el espíritu nacional peruano”. A lo que añadió: “el dos de mayo de 1866 es un día cumbre en la historia republicana del Perú, y más que una jornada militar, es una jornada cívica”.

En tiempos de polarización, conflicto y deshonor por parte de las autoridades, como los que atravesamos ahora, recordar las grandes gestas de un país que estuvo unido, en ese momento, el dos de mayo de 1866, es un acto de protesta frente a la realidad.