EditorialMartes, 3 de mayo de 2022
¿Despertó el empresariado?

Luego de un silencio prologado, sólo comprensible por la desorganización y la falta de una agenda común para el país, el sector productivo del país parece ir camino hacia un discurso común en contra de los delirantes planes del gobierno de Pedro Castillo, que amenazan los cimientos de la República. El pasado viernes, casi 200 instituciones se unieron en el evento público “Empresarios unidos por el Perú” quienes, desde el emporio de Gamarra, manifestaron su rechazo al intento del Ejecutivo de convocar a un referéndum respecto a la instauración de una Asamblea Constituyente. Todo hace pensar que este evento debería de marcar un hito en la vocería empresarial.

Esto no tanto por el mensaje, sino principalmente por haber logrado unificar a gremios de diversos tamaños y de distintas regiones. Cerca de 50 cámaras de comercio fuera de Lima y asociaciones de pequeños productores tanto en agro como en pesca, también se sumaron al pronunciamiento, algo muy positivo, ya que muchos de estas asociaciones suelen sentirse relegadas de las agendas de las grandes empresas. En este caso, parece estarse formando un frente común, que en los últimos años había sido cada vez más difícil de lograr, especialmente a partir de los escándalos de corrupción de Lava Jato, que mancharon a los gremios de mayor tamaño, generando la desconfianza en los pequeños.

Harían bien en aprender de esta experiencia otras instituciones de la sociedad civil, en especial la prensa, quien ha sido constantemente atacada por el Ejecutivo y su intolerancia con la libertad de expresión. La cantidad de querellas presentadas contra diversos periodistas, desde miembros que hoy detentan el poder del Estado, se ha multiplicado, y el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) y el Consejo de la Prensa Peruana (CPP) han emitido 25 alertas de agresiones contra quienes ejercen este importante oficio. Sin contar los constantes mensajes antidemocráticos de Aníbal Torres, Vladimir Cerrón y Pedro Castillo, denigrando la labor de la prensa por el simple hecho de ejercer sus funciones regulares, como toda sociedad libre exige.

El empresariado es un concepto laxo, que reúne a grupos ciertamente muy heterogéneos; sin embargo, desde un pequeño comercio al por menor hasta un enorme banco, tienen intereses comunes. Todos ellos necesitan de un entorno institucional que al menos les permita continuar con sus actividades productivas de modo estable: impuestos moderados, estabilidad jurídica, crecimiento económico, inflación estable y normativa clara; son algunos de estos factores tan importantes. Las paralizaciones arbitrarias, la ausencia de medidas contra la inflación, la falta de estabilidad política que permita aumentar la inversión privada y, sobre todo, la convocatoria a una asamblea constituyente, van a contrapelo de sus necesidades.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el Perú crecería 3% en el 2022; muchos podrían pensar que este es un número relativamente positivo. Sin embargo, esto no es así. Con este crecimiento, el Perú alcanzaría un producto bruto real de 567 mil millones de soles, que comparado con el 2019, sólo representaría un 3.9% de crecimiento en tres años. Calculado a nivel anual, un crecimiento de sólo 1.3% desde que empezó la pandemia. Si consideramos que además la población crece en 1.4%, vemos que en tres años la riqueza del país simplemente no está creciendo. Es una ilusión. La economía peruana está estancada, y por supuesto, Castillo es la cereza del pastel en esta tragedia.