OpiniónMartes, 3 de mayo de 2022
EL papelón de Pajarito
Lizandro Bonilla
Comunicador Social

El expresidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez (a) “Pajarito”, ha mostrado una de sus presentaciones más bajas y deplorables. Lo que vimos este domingo por Exitosa en su debate contra el constitucionalista Lucas Ghersi fue, sin temor a equivocarme, una de las actuaciones más magras, menudas, chatas, irrelevantes y lastimeras de los últimos años.

Sinceramente, esperé muchísimo más de “Pajarito”. En teoría, es uno de los mejores cuadros a favor de asamblea constituyente (AC). Además, es uno de los nombres más preparados para dar la batalla a nivel intelectual, pero se despachó con el mismo discurso que daría Ankka u otro de los desadaptados de la plaza San Martín. No conoce el concepto de monopolio, oligopolio, neoliberalismo, etc. Lo peor es que aceptó cuando Ghersi le increpó que una AC tendría poder absoluto y, por esa misma condición, nada ni nadie podría detener sus mandatos. Algo verdaderamente peligroso.

Pero hay que entender de dónde viene Duberlí y quién es para reconocer el porqué de tamaña vergüenza televisiva. “Pajarito” fue militante de la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (posteriormente Patria Roja) y candidateó al Congreso con dicha unión sin éxito. Posteriormente, fue regidor del distrito de José Leonardo Ortiz de Chiclayo y diputado por Lambayeque, ambos con Izquierda Unida. Tanto es su ideología de izquierda nefasta que, un día antes de acabar su mandato como diputado, presentó el Proyecto de Ley 415 para dar amnistía a terroristas, sus camaradas ideológicos. Dicha propuesta fue rechazada por el Congreso.

Con este perfil, queda evidenciada la postura de “Pajarito” con respecto a la AC. De hecho, está cortado, como todos, por la misma tijera. Un discurso populista de lucha contra la tiranía neoliberal y los monopolios opresores. Todo en tono de lucha de clases, materialismo dialéctico e histórico y sentimentalismo populista barato y de plaza -nunca mejor dicho en estos momentos-.

Lo de Lucas fue para resaltar. Es un joven peruano que tiene conceptos claros y definidos, que no se deja enredar por la verborrea desgastada de los “zurdos” hábiles en aturdir y confundir, expertos en la falacia y la mentira. A pesar de que se enfrentaba a dos al mismo tiempo -a Lúcar casi se le sale una lágrima cuando hablaron de Hugo Blanco- manejó bien la situación y salió victorioso por goleada. Si este es el nivel de uno de los mejores cuadros que tiene la facción pro AC, la batalla de la razón está ganada, hay que preocuparse de la batalla por la narrativa y el discurso político afinado y convincente.