OpiniónLunes, 9 de mayo de 2022
La trágica normalidad
Percy Urteaga
Analista político

Desde que inició su gobierno, el señor Pedro Castillo ha protagonizado una serie de escándalos que han ido siendo cada vez más graves. Comenzando con la designación de ministros sin idoneidad técnica ni moral que hizo empezando su gestión, pasando por sus encuentros clandestinos en la casa de Sarratea, hasta llegar al presunto plagio de su tesis de maestría, por nombrar entre los más relevantes.

Tales actos han sido criticados – y con mucha razón - por políticos, la prensa y parte de la ciudadanía. Por otro lado, para muchos, dichos escándalos no han sido una sorpresa, ya que desde que estaba en campaña electoral, el presidente Castillo reflejaba incapacidad para gobernar, así como también, no escondía su relación con personajes vinculados a actos de corrupción, como, por ejemplo, Vladimir Cerrón.

Ahora bien, a pesar de que cada vez se presenten más evidencias de las serias deficiencias para dirigir el país que tiene el presidente, así como, que se muestren indicios de actos de corrupción dentro de su gobierno, todavía gran parte de la población no reacciona como debería ser. Esto es alzando su voz de protesta ante tales actos que perjudican a toda la nación.

Gran parte de la población rechaza el accionar del presidente, como lo han mostrado algunas encuestas, como la realizada hace una semana por Ipsos, en la que se muestra que el 73% de las personas encuestadas manifestaron no confiar en el primer mandatario. Sin embargo, mientras no haya una oposición ciudadana que realmente reflexione sobre la crítica situación política en la que nos encontramos, y presione al presidente, mediante acciones concretas, como por ejemplo manifestaciones públicas, para que tome una decisión sensata y renuncie al cargo, seguiremos viviendo en una crisis que cada vez se agudiza.

Es preocupante que, a pesar de los actos irregulares e ilícitos del presidente, no haya una verdadera y firme postura ciudadana que influya para cambiar esta trágica situación, que pareciera que se estaría normalizando. En momentos como los que estamos viviendo actualmente, es preciso recordar aquella frase de Platón que dice que “el precio de desentenderse de la política, es el ser gobernado por los peores hombres.”