OpiniónMartes, 10 de mayo de 2022
El pesado manto de las delaciones
José Luis Gil
Analista político

En nuestra experiencia, con más de 30 años en el mundo policial, podemos aseverar que la delación premiada conocida técnicamente como colaboración eficaz (entre otras), rinde sus frutos en beneficio de la verdad y la justicia en el mediano largo y plazo. La tormenta de corrupción que se ha posado sobre Palacio de Gobierno invita a varios de los “mojados” del gobierno a provocarse “arcadas voluntarias” para delatar todo lo que puedan. Karelim López es la más reciente, pertinaz y mediática que conocemos.

Si bien es cierto que la norma provee de una serie de beneficios a quienes deciden volver sobre sus pasos para enmendar o tratar de mitigar los delitos o crímenes en los que estuvieron medrando (como la señora López) delatando a sus compinches sobre esos hechos u otros en proceso, también lo es el hecho que hay candados en la norma que tratan de prevenir argucias delictivas como falsear la verdad, acusar falsamente a una o varias personas, o tratar de beneficiarse con mentiras o construcciones fantasiosas durante el proceso de corroboración.

Existen personas con mayor nivel de formación, ya sea académica o de experiencias, que les permite discernir sobre la dureza de la norma o las consecuencias de las mentiras. También lo hay entre quienes su nivel de razonamiento es limitado y creen que basta con su palabra para enviar a alguien a la cárcel para siempre. Este último no es el caso de Karelinm López y hay que decirlo con total claridad. Tampoco debemos soslayar el pavor que causa a otros esta posibilidad, como a Bruno Pacheco.

La señora de marras es una empresaria con años de experiencia (como ha sido informado por los medios de comunicación) en transacciones comerciales (santas o no), que le permitieron tener un pequeño imperio económico y arañar las alturas del poder para su beneficio personal o empresarial, tiene mucha habilidad para la negociación, capacidad de persuasión con los beneficios que atraparon a sus potenciales clientes (o víctimas) para el logro de sus objetivos. Con esas “credenciales”, entrar a una negociación para pelear por su libertad deviene en una situación estratégica, peligrosa para su círculo criminal y muy delicada para su seguridad personal.

Por ahora, las delaciones de Karelim López y las corroboraciones de la Fiscalía, nos dan un comportamiento uniforme, sólido y con una perspectiva positiva sobre la veracidad de sus imputaciones o de sus comentarios adicionales, de revelar reuniones en las alturas del poder y recordar conversaciones que hoy tienen ribetes de delito en muchos casos, y de falta de solidez moral en otros.

Es por eso que quienes hoy se sienten cercados por las venenosas confesiones de la dama de rojo y los lobbies, la atacan con furia intentando desarroparse del manto de la delación que los cubre sin lograr su propósito. Lo peor para ellos es que las corroboraciones terminarán por derrumbar el armatoste gubernamental corrupto que encabeza el hombre sin sombrero (y sin cabeza) Pedro Castillo y su banda de familiares, paisanos, amigos, aduladores ambiciosos y radicales de izquierda. ¡Alea Jacta Est!