EditorialMartes, 10 de mayo de 2022
La manzana de la discordia

Durante el último lustro, la perenne confrontación entre poderes del Estado implicó la búsqueda de una siguiente instancia que arbitre los conflictos. Asimismo, el constante ingreso a prisión preventiva de líderes políticos de talla nacional llevó a que se revisen ciertos hábeas corpus de gran interés público. Podríamos decir que, ante la crisis política que venimos atravesando durante los últimos años, el Tribunal Constitucional (TC) adquirió mayor importancia a nivel político, judicial y mediático.

Así, el TC, en sendas ocasiones, ha estado en la boca del lobo. En 2019, la renovación de seis de sus siete miembros fue la excusa para presentar una cuestión de confianza por parte del gobierno de Martín Vizcarra y Salvador del Solar. La elección del TC es una atribución del Congreso de la República, sin embargo, se utilizó como excusa para forzar el inconstitucional cierre del Congreso del 30 de setiembre del 2019. El mismo TC, en una sentencia que marcará la historia de la infamia, aceptó la denegación fáctica de la confianza (interpretación constitucional que, ante la luz del derecho constitucional comparado, es un sui generis peruano). Este capítulo histórico, hay que decirlo aún dos años y medio después del suceso, fue un golpe de Estado que el TC avaló. A la postre, el organismo actuó de una forma cuestionable en otras ocasiones, como cuando negó la presencia de menores de edad en las corridas de toros, reglamentando el ingreso a una actividad y expresión cultural que reúne de distintas maneras, guste o no, a millones de peruanos.

Hay que remarcar cuando actuó, en opinión de este diario, en base a los principios de justicia y legalidad. Hicieron una sentencia correcta cuando decidieron no estipular las causales de vacancia presidencial. Las voces del progresismo -que apoyaban a Vizcarra- vociferaron en contra de esta decisión, pero lo cierto es que esa no era una tarea del TC. Otras ocasiones en las que la institución obró acorde a su envergadura fueron cuando aceptaron los hábeas corpus tanto de Ollanta Humala y Keiko Fujimori, a quienes se les anuló una injusta prisión preventiva, o la reciente sentencia que ratificaba el indulto a Alberto Fujimori.

Todas estas decisiones generaron polémica y polarización. Para ciertos grupos políticos en determinados momentos, el TC actuaba mal y, sorpresivamente, a los pocos meses actuaba acorde a la legalidad. El TC fue y es la manzana de la discordia en estos momentos de confrontación política sin límites. Ya se ha impedido dos veces la elección de los tribunos porque hubo grupos políticos que no gustaban de quienes eran los candidatos. Se ha impedido la renovación de esta -más importante que nunca- institución, a pesar de que la mayoría de sus miembros tengan el mandato vencido hace más de dos años.

Desde El Reporte, consideramos que ya es hora de que el Congreso se ponga de acuerdo y haga prevalecer la que es su potestad: elegir a los miembros del Tribunal Constitucional. Eso es hallarse dentro de la legalidad. Según fuentes de este diario, Perú Libre, las fuerzas cómplices y la oposición, han llegado a un consenso para superar los 87 votos requeridos hasta por cuatro candidatos. Se trata de Francisco Morales Saravia, Gustavo Gutiérrez Ticse, Herlder Domínguez Haro y Luz Pacheco Zerga. Si bien no se renueva completamente, le da un aire de novedad a una conformación del TC desprestigiada. Esperemos que en la sesión plenaria del día de hoy hagan por fin respetar el fuero parlamentario, elijan a los tribunos y les enseñen a los enemigos de la democracia el papel preponderante que el Congreso tiene en ella.