OpiniónMartes, 10 de mayo de 2022
Un abogado a 30 lucas
Lizandro Bonilla
Comunicador Social

La presentación de este domingo del Ministro de Cultura, Alejandro Salas, ha sido poco menos que vergonzosa. Hay en la memoria reciente -y no tan reciente- escenas de defensas alucinantes y descaradas para personajes políticos. Tenemos a los “traductores de Toledo” en los inicios del milenio, el “nosotros matamos menos” del fujimorismo, a Rosa María Palacios defendiendo a capa y espada a Nadine, PPK, Villarán, Vizcarra, Mazzetti, etc. Lo anecdótico es que todas estas quedan en un segundo plano cuando se le compara con la defensa infantil, ridícula, inmoral y caricaturesca de Salas para Pedro Castillo en el caso de la “tesis bamba”.

Para entrar en contexto, Salas fue entrevistado el domingo 8 de mayo por Rosana Cueva en Panorama. Esto, luego que el dominical publicara un reportaje de segunda parte sobre la “tesis bamba” de Pedro Castillo y su esposa para obtener el grado académico de magíster. La aparición de Salas, que es abogado, -y fue abogado de Martín Vizcarra- se limitó a responsabilizar a la Universidad César Vallejo por los evidentes plagios en la tesis de Castillo y su esposa, por inventarse validadores del trabajo de campo y por incluir a un asesor de tesis que nunca lo asesoró.

Con tristes frases como “él pagó su plata y la universidad tiene que validar” o “yo califico a Pedro Castillo como un alumno que tuvo buena voluntad de llevar una maestría. Puede haber deficiencias”, Salas es un abogado con sueldo de ministro que pretende disimular, soslayar, asolapar, lo que a todas luces es un acto inmoral y delictivo de parte del hoy Presidente. Eso sin considerar las declaraciones de Karelim López que, según manifestó a la fiscalía hace dos meses -antes que se empezara a hablar de la tesis-, donde indica que Bruno Pacheco habría “arreglado” el tema de la tesis de Castillo y su esposa recién en 2021, ya siendo presidente.

Esta es una clara muestra de lo que pueden hacer 30 mil soles mensuales en las convicciones de un hombre. Un hombre que vendió su moral por un ministerio o, posiblemente, la PCM en reemplazo de Aníbal Torres. Un tipo sin principios que arrienda al mejor postor sus servicios, su lealtad y su honra. Lentejeros hemos visto muchos en la política nacional, pero pocos tan grandes como Alejandro Salas, el ministro de la Cultura de la criollada, de la viveza y del delito.