OpiniónMiércoles, 11 de mayo de 2022
Perú Libre y Sendero: la vía no pacífica
Franco Consoli
Analista político

Como sabemos, el Legislativo rechazó el proyecto por parte de Castillo y su partido, el de la asamblea constituyente. Decisión más que acertada, no solo por el peligro que sería tener una asamblea bajo el poder de Perú Libre, sino que, como se ha evidenciado, el proyecto no presentaba ninguna justificación para solicitar el cambio de la constitución. Sin embargo, a la fracción comunista, el rechazo del proyecto no les ha causado ninguna gracia, y el líder del partido del presidente ha decidido poner bajo amenaza el futuro del Estado.

La izquierda quiere una nueva constitución, para imponerse de la misma manera que lo han hecho en Venezuela o Cuba; para imponer estatizaciones, control de precios, restricciones a nuestras libertades y, sobre todo, quedarse en el poder. Ahora nos ponen opciones, o se cambia por la vía pacifica, o la vía no pacífica.

La ultima vez que la paz se vio amenazada en el Perú fue en los años ochenta y noventa, por otro grupo comunista, con ideas marxistas y leninistas – igual que Perú Libre-, un grupo que quebrantó el país y casi lo lleva a las ruinas. Sendero Luminoso, grupo terrorista liderado por Abimael Guzmán, trajo al país la época más oscura de su historia reciente, llena de sangre, miedo y muerte.

En su momento se advirtió lo que era Perú Libre. Un partido con militantes del Movadef, la organización vinculada a Sendero. Con congresistas y miembros acusados e investigados por terrorismo. Un partido cuyas ideas son más que cercanas a las del grupo terrorista. Se avisó que el lápiz era un riesgo, no solo para la economía del país, sino también para su seguridad.

¿Qué significa la vía no pacífica? ¿Lo han pensado? Hay que poner mucha atención a esas palabras, porque no son para tomarlas a la ligera. La manera pacífica para Cerrón y Castillo ha sido mediante mentiras, guerrillas políticas, corrupción y daño económico, ¿Qué nos depara en un camino sin esa “paz”? Ellos saben que el pueblo no se va a levantar para pelear por una constitución que nadie ha pedido; así que esa no será la forma. Para atreverse a dar declaraciones de este tipo, significa que ya tienen un plan para buscar quebrantar la paz en el Estado. Capaz, y ojalá me equivoque, mientras todos hemos estado pendientes de las barbaridades del Ejecutivo, el lápiz ha estado en las sombras, preparando grupos subversivos, para acabar con la democracia.

Esperemos, que los tiempos de coches bomba, inseguridad y terror solo sean un oscuro recuerdo y se queden en el pasado. Que los atentados contra la paz sean cosa del ayer y no se repitan en el Perú, ni en ninguna otra parte. Esperemos que las palabras de Cerrón se las lleve el viento y no se vuelvan una realidad. Esperemos que se acabe el desgobierno y que se vele por el país. Esperemos.