OpiniónJueves, 12 de mayo de 2022
Reestructuración del sistema de pensiones
Diego Kobashigawa
Analista Económico

Con el argumento de los crecientes problemas económicos por los que estamos pasando a raíz de la pandemia y la crisis generada por la guerra entre Rusia y Ucrania, la Comisión de Economía del Congreso aprobó un nuevo retiro de AFP hasta por un monto máximo equivalente a S/ 18,400 (US$ 4,900). No es novedad que el público en general sale a quejarse por la pérdida de valor de sus fondos de capitalización individual en cada evento adverso. En consecuencia, vale la pena preguntarse si se debería mantener el esquema actual de ahorro previsional forzoso bajo las alternativas existentes -ONP y AFP-. No es de izquierdas plantear un cambio al sistema previsional, siempre y cuando se evalúe bajo argumentos técnicos y no populistas.

Ahorrar en una AFP significa pertenecer al Sistema Privado de Pensiones y aportar a través de una Administradora de Fondo de Pensiones (AFP); en tanto que ahorrar en el Sistema Nacional de Pensiones, es hacerlo mediante la ONP. Si bien las dos te asegurarán un fondo para tu vejez, existen importantes diferencias entre ambas. En principio, el sistema público -ONP- es un fondo colectivo de pensiones y se trata de aportes de carácter solidario e intangible, lo que quiere decir que lo que los trabajadores aportan hoy va directamente para pagar a los jubilados de este momento. Por otro lado, el sistema privado considera cuentas de capitalización individual, es decir, los aportes que los trabajadores hacen forman parte de un ahorro individual que las AFP están encargadas de administrar y sacarle rentabilidad a lo recaudado.

Planteamos que, bajo la premisa de libertad individual, nadie debería forzarnos a ahorrar. Sin embargo, es verdad que si no nos descontasen -a los trabajadores formales, que somos alrededor de 20% de los trabajadores de la economía- el aporte a la AFP, gran parte quedaría sin ahorros para su jubilación. Debemos evaluar otras opciones. En varios territorios de EEUU existen diversos incentivos tributarios a las personas que decidan ahorrar para su jubilación, en vez de descontarle a uno el 11% o 13% del ingreso bruto sin más, podrían exonerar el monto ahorrado del impuesto a la renta, por ejemplo.

Es menester de nuestras autoridades gestionar los intereses de la población con el de la empresa privada, equilibrar los beneficios otorgados a ambos, siendo la libertad individual y el bienestar general, piedra angular para toda decisión de política pública.