OpiniónDomingo, 22 de mayo de 2022
Las Bambas: el Perú a la deriva, por Úrsula Letona
Úrsula Letona
Directora del CIPP

En los últimos meses hemos sido testigos de una serie de cuestionamientos y críticas a la labor del Gobierno, la evidencia de que las tales críticas tienen asidero, entre estas el desmantelamiento de la burocracia que medianamente pone en funcionamiento -parcial- el enorme aparato que constituye el Estado. Se ha cesado a funcionarios y servidores de diversos niveles y en distintos sectores, reemplazándolos por personas vinculadas a las organizaciones políticas aliadas al Gobierno, personas carentes de las mínimas competencias para entender y atender las funciones relevantes del Estado como aquella vinculada con la prevención de los conflictos sociales, en especial los relacionados con las actividades extractivas, lo que termina mellando gravemente la institucionalidad del país.

Hace un par de días, los medios de comunicación dieron cuenta de la participación del Presidente del Consejo de Ministros en una reunión con cuatro comunidades de la zona de influencia directa del yacimiento minero Las Bambas, ubicado en la provincia de Cotabambas, en la Región Apurímac, en la que debido a un manejo carente de estrategias y competencias -por la ausencia de autoridades y servidores con experiencia en este tipo de funciones–, la participación del premier no generó resultado positivo alguno, por el contrario la situación se agravó drásticamente, pues ante el fracaso de las negociaciones hoy, los comuneros reclaman la presencia del Presidente de la República.

La necesidad de retomar las operaciones de Las Bambas es absolutamente relevante para nuestro país y, especialmente, para la región de Apurímac. La reanudación de la explotación nos permitiría producir cerca de 500 mil toneladas al año, lo cual aportaría más del 1% del PBI nacional. Desde su puesta en marcha, el proyecto aportó más de S/ 1.600 millones -3% de las ventas mensuales- por concepto de regalías contractuales en beneficio del gobierno regional, garantizándole a la Región Apurímac liderar el crecimiento económico a nivel de regiones, con un efecto directo en la disminución de la pobreza, problema que hasta hace pocos años atrás aquejaba gravemente a la región, reduciendo sus índices drásticamente. Para ponerlo gráfico, solo en 35 días de paralización del proyecto, el gobierno regional y los gobiernos locales beneficiarios han dejado de percibir una cifra superior a los 100 millones de soles.

El problema de mayor complejidad en el corto plazo tiene relación con la situación laboral de los trabajadores de la minera, que están próximos a enfrentar un posible cese colectivo, el cual afectará a miles de familias, en la medida que la explotación por parte de la minera alcanza cerca de 8 mil trabajadores directos, pero además genera empleo indirecto en una cifra que supera los 50 mil empleos. Todo este problema es generado por la incapacidad del Estado en el manejo de los conflictos sociales.

El Principio de Autoridad y el Estado de Derecho no existen hoy en Las Bambas ni en el Perú, simplemente van desapareciendo. La impunidad, el caos y la desesperanza se van apoderando de nuestro país. Mientras miles de peruanos claman por trabajo y oportunidades, nuestro país y su gobernabilidad poco a poco van colapsando, entre porteros -con poder en la sombra- y aprendices de dictadores corruptos que nos van robando el futuro. De esta forma, los liderazgos nuevos tardan en aparecer, sólo queda resistir, la gran pregunta que surge entonces es: ¿hasta cuándo?