OpiniónMartes, 24 de mayo de 2022
Pedro el facineroso, por José Luis Gil
José Luis Gil
Analista político

Para nadie es un secreto que el proceso de asunción al poder de Pedro Castillo estuvo marcado claramente por una estrategia eficaz del uso de la semiótica, tanto durante la campaña (2da vuelta) como después de asumir el cargo de presidente. Un sombrero, machete y látigo, un lápiz y la frase “palabra de maestro” fueron suficientes para aparentar la imagen de “campesino”, “rondero” y “maestro rural” que emocionó hasta las lágrimas a la izquierda radical y los progresistas. Al fin se cumplía el “sueño” de tener la imagen “perfecta” para darle sentido a quienes llevan años traficando con la pobreza, lo políticamente correcto y la “reserva moral” en el Perú.


En el plano internacional, aparecieron entusiastas promotores de Castillo como Evo Morales y Nicolás Maduro, entre otros, quienes levantaron sus redes a nivel mundial para “defender” al pintoresco personaje, al “humilde” que se erigía como presidente del Perú. Los radicales de la izquierda sudamericana y odiadores del capitalismo y la libertad “vieron” la oportunidad de avanzar en su “sancochado” ideológico del del que se compone su propuesta socialista y “plurinacionalista”. Las similitudes de Pedro Castillo con esos sistemas totalitarios, se concretan con el estado de descomposición del gobierno que hoy sufrimos los peruanos.


Pedro Castillo es el típico vivaracho, avispado, oportunista y sinvergüenza que no ha tenido un mínimo de dignidad para comprender sus limitaciones intelectuales, académicas y profesionales. Fue un mediocre profesor de primaria quien abandonó las aulas y a sus alumnos para dedicarse al sindicalismo, sin cultivarse para el futuro, al contrario , pegando con “mocos y babas” una carrera técnica con una profesional, fraguando el mamotreto llamado “tesis” y participando como operador funcional de sendero luminoso. Dirigió una marcha en 2017 impulsada por las 66 bases del movadef, que le dio la “visión” de postular a la máxima autoridad del Estado sin tener la preparación para serlo.


Los escándalos de corrupción y la peligrosa relación filo terrorista del mandatario, hicieron que poco a poco se vaya desvaneciendo del lienzo político la imagen que se habían formado. La banda criminal formada por familiares, paisanos y amigos, develaron el verdadero rostro de la ignorancia, incapacidad, del lumpen, la ratería, la corrupción y la ausencia absoluta de escrúpulos en el andamiaje gubernamental. Hoy guardan un silencio cómplice vergonzante quienes apostaron por ese holograma defectuoso de gobierno que tenemos.


El país está cansado de los “pepe el vivo”, de los que nos quieren “hacer cholito” a todos, de los que se saltan la cola, evaden impuestos y de quienes trafican con la banda presidencial. Vamos tomando conciencia poco a poco que hay que acabar con esa “marea negra” de políticos salvajes, atrasados, mediocres y delincuentes, vengan de la derecha o de la izquierda. Tienen que llegar nuevos tiempos para nuestro querido país, restituyendo el principio de autoridad, y tomando el “toro por las astas” para enrumbar nuestro camino hacia el futuro.


Solo nos queda organizarnos, trabajar por la unidad, romper con las ambiciones personales y dar paso a un gran FRENTE LIBERAL y hacer la revolución liberal que es el camino correcto y lo que el país necesita. Manos a la obra. ¡Si se puede!