PortadaMartes, 21 de junio de 2022
Senmache, precise

Dimitri Senmache tocó fondo en un chasquido. Llegó al Ministerio del Interior el 22 de mayo, cinco días antes de que desapareciera el intocable Juan Silva. Ahora, a poco de su primer mes y con una interpelación que le respira la nuca, la paciencia postiza se le ha evaporado, como los fugitivos del gobierno, entre ellos también Bruno Pacheco y los sobrinos de Pedro Castillo. “¿Dónde están?”, le preguntan en RPP. “No son los únicos buscados en todo el país”, amaga Senmache. Lejos de digerir la importancia de los prófugos en boga por ser parte de la presunta red de corrupción en el Estado —en el que además estaría involucrado como líder el presidente Pedro Castillo—, el titular del Interior culpó también a la burocracia judicial de perderle el posible rastro a Silva hace poco en Carabayllo —con data de un informante—. Incluso, al ser repreguntado, dejó que su ira aflorara: “¡Yo le dejo preguntar! ¡Usted me corta!”, espetó. “Solo quiero precisar”, dice el periodista. Y como una licencia para trabajar el ministro responde: “A ver, precise, precise, precise”.

Su resbaloso camino ganó lubricación el 27 de mayo. La noche de ese día la Fiscalía dispuso que la videovigilancia a Silva estuviera en manos de la PNP. Esta institución dijo que desde esa misma fecha el extitular del MTC era inubicable, a pesar de que el 1 de junio, se presentó en varias entrevistas con su abogado Alfredo Yalán.

De acuerdo a Senmache, el seguimiento no estaba contemplado. "No podemos ir contra la ley (...) El fiscal citó el artículo 207 del Código Procesal Penal que habla de videovigilancia; no citó el artículo 14 de la Ley 30077 contra el Crimen Organizado que ahí sí habla de seguimiento”, le dijo al periodista Fernando Vivas. Y respecto al letargo, también se lo asignó a la fiscalía. “¿Quién demora, quién no manda los documentos completos? ¿Por qué no pidieron antes la detención, si supuestamente ya tenían elementos de convicción con la transcripción de audios?”. Tira la pelota, rasca la ley por todos sus frentes como Benji Espinoza con Pedro Castillo, a pesar de los graves indicios.

En RPP, sin embargo, Senmache ya no pudo ser tan servicial como con Vivas, con quien hasta vaticinó sarcásticamente lo que pasará si encuentra a Silva. “Seguro van a decir que ya sabíamos dónde estaba y que recién lo capturamos”.

Además de no transigir las repreguntas en el noticiero matutino, tendió su propia trampa. Después de decir que llevaría inmediatamente al extitular del MTC ante la justicia si supiera dónde está, graficó un escenario en su contra, dándole un supuesto toque de surrealismo: “Si me dicen: ‘oye, sabiendo el paradero, no lo has detenido, eso sería encubrimiento’”. Y, al parecer, eso acaba de pasar. La semana pasada un informante a través del Programa de Recompensas dio cuenta a la PNP de que Silva estaba en Carabayllo. El equipo, armado como Fujimori buscando a Montesinos, llegó a destiempo, encima a la casa incorrecta y encima no pudieron aplicar el allanamiento porque faltaba la autorización judicial. Esto último es de memoria.

Sobre esto, opinó también el exministro del Interior Carlos Basombrío: “El informante que quería recompensa lo delató y dio su ubicación. Los policías se ‘equivocaron de casa’ y prófugo se fugó en camioneta naranja. Recién al día siguiente fueron a la (dirección) firme. Obvio, Silva no estaba, pero encontraron su pasaporte. Están embarrando a la Policía protegiendo mafiosos”, tuiteó.

Dimitri Senmache tiene varios contratiempos. Llegó en la fase más turbulenta de Pedro Castillo. Si no precisa qué está pasando, no llegará a los dos meses en el Ministerio del Interior y ni siquiera será despedido con mariachis como Juan Silva.