OpiniónMiércoles, 22 de junio de 2022
No soy el pueblo, por Franco Consoli
Franco Consoli
Analista político

Recuerdo la época de la campaña electoral, más que nada en segunda vuelta, cuando el de sombrero adoraba decir que era el candidato del pueblo, se jactaba de ser uno más. Un “humilde” profesor, que se debía a su gente. Pero, ahora, el profesor se enmudeció, habla del pueblo, pero ya no como uno de ellos.

Palabras que vendieron, no tanto como la idea de dignidad, pero que de seguro a algunos convencieron. Sin embargo, las palabras se las lleva el viento, y lo que queda, son los actos. Camino a la fiscalía, el pasado 17 de junio, entre Castillo, y su pueblo, su tan amada gente, a la cual él se debe, había como 50 policías resguardándolo de su gente, sus votantes. Una caminata desde palacio, que no solo fue un espectáculo mediático, sino una demostración de poder -como ha cambiado la perorata del “prosor”-.

Mientras se escondía detrás de sus guardias, mirando al suelo, su pueblo le daba una demostración de cuanto cariño le tienen, de cuanto le creen, de cuanto están satisfechos de su gobierno en menos de un año. Su pueblo manifestándosele en contra, al aire libre, mientras se acercaba a la fiscalía a dar sus declaraciones. No más pobres en un país rico, pero el único que “ha dejado de ser pobre” es él. Mientras tanto, el pueblo, solo se empobrece.

Castillo ha sido un error que se sigue pagando caro. Investigación tras investigación, declaraciones de colaboradores eficaces que solo siguen destruyendo la ya fragmentada imagen del “prosor”. Su pueblo le dice corrupto en su cara, las encuestas solo lo desfavorecen y sus aliados caviares han desaparecido tras cada desgracia revelada, tras la desaprobación manifestada, lavándose las manos y esperando cuándo habrá un error del congreso para volver a salir.

Castillo, tú no eres el pueblo. Tú no eres la voluntad de la gente y tampoco quién los representa. Lo único, capaz, eres lo que muchos se merecen. Eres el resultado de la necedad, de la ceguera, de la ignorancia y de la dignidad. Y esperemos que pronto, todo ese pueblo que dices que votó por ti, a los que engañaste que ahora te aborrezcan, ayuden a sacarte y alejarte de palacio, antes que el precio, no se pueda pagar.