OpiniónMiércoles, 22 de junio de 2022
Solo el pueblo defiende al pueblo, por Vanya Thais
Vanya Thais
Periodista

Parte de la narrativa que ha capturado jóvenes mentes los últimos 20 años, desde que Abimael amenazó con cambiar de estrategia y puso en marcha la toma del magisterio, es la desacreditación de las fuerzas del orden. No, para ellos no fue terrorismo, sino “conflicto armado interno”, una pugna por poder en la que el “muy abusivo” Estado aprovechó en dañar los derechos humanos de miles de peruanos. En esta ficción, la pacificación nacional no se logró gracias a las Fuerzas Armadas (FFAA) y Policía Nacional (PNP), sino a los comités de autodefensa (CAD) y rondas campesinas.

Es aquí donde debemos hacer un alto para leer el objeto de la nueva ley 31494: “(...) reconocimiento como organizaciones civiles, pacíficas y democráticas que se organizan en el ámbito de influencia de las comunidades campesinas, nativas y centros poblados rurales del país, organizadas para realizar actividades de apoyo al desarrollo sostenible y la seguridad ciudadana; así como en la participación para el mantenimiento del orden interno y la defensa nacional”. Aquí caben varias precisiones: Primero, comprender que el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA) sería el encargado de regular la inscripción, legalización y armamento de estos grupos en el interior del país. Si se crean justamente por que el Estado no llega a esas zonas, ¿Qué les hace pensar que esta fiscalización y control prosperarán? Teniendo en cuenta que además, este gobierno y el anterior (morado) retiraron a muchísimos efectivos de las FFAA y PNP.

Segundo, entender que Hispanoamérica está sufriendo una caída en cadena hacia el socialismo del siglo XXI que pretende reforzar el concepto de plurinacionalidad. Todos los izquierdistas radicales que están postulando y ganando tienen como máxima lograr el cambio de sus constituciones para poder finalmente ser “repúblicas plurinacionales”. En ese sentido y como siempre se ha recalcado, estaríamos frente a un auténtico problema de seguridad nacional y vulneración de la soberanía. Esto es un sueño hecho realidad para los narcotraficantes y cocaleros informales, porque finalmente podrán armarse legalmente. Huelga decir que además, los CAD de las “naciones” podrán armarse en conjunto y generar el caos. Recordemos que muchas de ellas, abarcan territorio de dos o más países.

El riesgo más grande vendría a ser la pugna entre las rondas campesinas y los comités de autodefensa. El conflicto que podría generarse armando a estos dos grupos, sumado a la debilitación constante de la PNP, las manos que faltarán en el CCFFAA para regular esta ley en la práctica, el resurgimiento del terrorismo en el interior del país y el narcotráfico organizado, crearían un momento de violencia constante del que no podremos salir fácilmente y que haría insostenible la convivencia en el Perú, eso sin mencionar el nulo desarrollo y la huida en masa de la inversión privada. Para colmo, ahora las organizaciones y fueros internacionales pesan más que la defensa nacional, según lo que les enseñan hoy en el CAEN (Centro de Altos Estudios Nacionales).

Lo que no se entiende en absoluto es el por qué de la votación. Los militares retirados del Congreso han apoyado esta ley, sin medir aparentemente sus consecuencias. Desde el minuto que Guillermo Bermejo se mostró a favor de ella, se debió votar masivamente en contra. ¿No notan que esto puede servir a Vladimir Cerrón y su ideario? Porque con el colapso que esto puede ocasionar, tendrían la excusa perfecta para desarmar a la población al 100% y ser ellos los únicos armados (sí, eso dice el ideario). Tengan por seguro que todas las organizaciones globalistas pacifistas van a avalar eso, así como se meten a avalar todo lo que dicte el progresismo. Así las cosas, que Dios nos ampare.