EditorialViernes, 24 de junio de 2022
Editorial: Censúrenlo

La bancada de Fuerza Popular ha presentado una moción de censura contra el ministro del interior, Dimitri Senmache. Era hora. La inacción para dar con los prófugos Bruno Pacheco y el sobrinísimo Fray Vásquez Castillo son razón suficiente para removerlo del cargo. La desvergonzada manera en la que se le escapó el ex ministro Juan Silva Villegas no solo lo convierte en incapaz, sino en cómplice de la red de corrupción del gobierno. Las excusas que vierte para zafarse de la responsabilidad, como aquella de que la Fiscalía le remitió tarde la orden de captura, son una burla a la opinión pública.

En poco más de un mes, Senmache acumula otros cuestionamientos no menores. La moción de censura incluye entre sus puntos los conflictos sociales en Arequipa, donde hubo una matanza que dejó a más de una decena de muertos. Y un punto que se le escapó al Congreso es la forma en la que se cambió al Comandante General de la PNP. El anterior, Vicente Tiburcio, hizo su trabajo y comenzó a capturar a miembros de los “Dinámicos del Centro” como al famoso Arturo “Pinturita” Cárdenas. Senmache, en su primera semana en el cargo, destituye a Tiburcio para designar a Luis Vera Llerena. Una semana después, Silva se fuga.

El ministerio, bajo su mando, está al servicio de la presunta organización criminal que encabeza el presidente Castillo.

A su vez, debemos recalcar sus ganas de distraer la atención. Como cuando elogió los métodos del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, para luchar contra la inseguridad. Se sabe que el joven mandatario salvadoreño es tan solo un ejemplo de qué no hacer.

Por otra parte, el día de ayer dijo: “si un delincuente levanta un arma, incluso, pierde su derecho a la vida”. Bajo el ordenamiento legal peruano, no se pierde el derecho a la vida, pero es comprensible la necesidad de distraer justo cuando se presenta una censura en su contra.

Un observador crítico podría objetar las censuras en contra de los ministros de este gobierno, ¿De qué sirven si, lo más probable, es que ponga a alguien peor? Esto ocurre. Se han concretado hasta ahora tres censuras ministeriales y múltiples denuncias forzadas. El presidente no reacciona a las censuras de manera correctiva, sino que coloca a otro cómplice o a otra cuota en su sistema corrupto de reparto de la torta estatal.

El trabajo de control político del Congreso no debe basarse en el modus operandi del gobierno, sino en los principios fundamentales del buen gobierno. La oposición no debe nunca claudicar. Si es necesario que se presenten mil censuras, lo tendrán que hacer porque el país no puede aguantar ni normalizar el tamaño descaro. La incapacidad moral permanente no se combate solo con la vacancia. Esta medida es la ideal, pero vivimos en la realidad. La incapacidad moral permanente de nuestros gobernantes la debemos combatir todo el tiempo, a través de todos los mecanismos posibles.

Si seguimos tolerando a ministros como Senmache (a pesar de que casi todos los ministros y gabinetes de Castillo sean desalentadores) el país entrará en una crisis moral sin retorno, en conjunto a la crisis política y a la económico-alimentaria, que se avecina con premura. Y las consecuencias de todo lo que se acumula son realmente insospechadas. Mejor hagámosle frente con la cabeza en alto.