OpiniónViernes, 24 de junio de 2022
Todo para, nada sigue, por Fabrizio Tejada
Fabrizio Tejada
Administrador

Paros por doquier en toda la región. Mientras hay paro de campesinos e indígenas contra el gobierno de Guillermo Lasso en Ecuador, el paro de transportistas en Argentina ha detenido las exportaciones alimentarias de dicho país, fuente importante de divisas, que son tan necesarias para el gobierno para detener la devaluación que acecha. A todo esto, el lunes 27, se unirá nuestro país a la situación de paro de transportistas de carga, deteniendo la distribución de alimentos a Lima, la principal región consumidora de alimentos.

Con la situación consumada en Colombia tras el triunfo de la opción radical izquierdista de Gustavo Petro, el panorama de la región se vuelve -aún- más sombrío: las administraciones anti-mercado y anti-progreso campean a sus anchas en estos instantes, ad-portas de una recesión global que ya acecha a las principales economías del mundo. El “affaire” del gobierno de Lasso para gobernar en base a decretos es una olla de presión que está detonando con un paro que ya lleva 10 días en nuestro vecino del norte. Las tendencias izquierdistas de los movimientos indígenas que lideran las marchas es figurita repetida, cuando capitalizan el descontento popular para derribar al gobierno menos amigable a sus ideas destructoras.

El paro de transportistas en Argentina tiene un origen similar al peruano: el elevado precio del diésel -producto del encarecimiento mundial del petróleo- ocasiona que sea más rentable exportar el combustible a los países vecinos que privilegiar el mercado interno (irónico es que el mismo gobierno argentino quiera exportar para evadir sus propios sanguinarios impuestos).

En Perú, que gozamos trágicamente del combustible más caro de Latinoamérica -y quizás el más adulterado cuando llega a los surtidores-, se une la situación y sensación de inestabilidad que es perceptible en las calles. El gobierno no sabe cómo manejar los distintos conflictos sociales que emergen de cada departamento, siendo una bomba de tiempo para una gestión endeble desde su primer día de vida.

Más allá de Castillo y sus dislates en público -musa de las redes sociales-, debemos ver al sombrerero como la consecuencia y no causa de nuestros problemas. Los costos logísticos elevados por la falta de estandarización de procesos, retrasos e informalidad harán siempre caro y poco competitivo a este país; sin contar la poca accesibilidad que aún padecemos en varias de nuestras ciudades más importantes - ¡estamos en el siglo XXI y tenemos una ciudad de 500 mil habilitantes como Iquitos sin conexión terrestre! - y la inseguridad que tiene la pulseada ganada a nuestras autoridades.