EditorialDomingo, 3 de julio de 2022
Editorial: ¿Es Pedro Castillo de derecha?

Durante los últimos meses -pero más todavía en las semanas más recientes- los peruanos hemos sido testigos de un éxodo masivo. Los otrora promotores del gobierno de Pedro Castillo abandonan el barco. Se alejan de la causa que irreflexivamente apoyaron y, mientras se van, dejan una sentencia sobre todo lo vivido: “Pedro Castillo es de derecha”. La intención es clara: el gobierno del lápiz ha sido lo peor que le ha pasado a la izquierda en el Perú desde el colapso de la Unión Soviética. Los izquierdistas lo saben y buscan entonces confundir con semántica y categorías. Así las cosas, es nuestro deber definir conceptos.

La izquierda de nuestros días ni siquiera se apoya en la teoría. La gimnasia mental le resulta ajena a quienes lideran a las izquierdas peruanas de hoy - ¿Tigres de papel? -. El primer reflejo que se distingue al ver a la izquierda llamar “de derecha” al gobierno de Castillo es la sempiterna superioridad moral. Para ellos la izquierda es antes que nada eso: una categoría moral. Una isla cacasena en donde habitan solo quienes aceptan las fronteras de la tribu. Todos los que piensen distinto (lo que es tautológico; nadie piensa igual) son condenados al ostracismo y se convierten inmediatamente en los malos, en “la derecha”.

Pero después del primer manotazo de la pataleta es que se “esgrimen” los argumentos: la izquierda es derechos humanos, es memoria y también es justicia social. ¿Será que están confundiendo expectativas con posibilidades? Porque históricamente la izquierda no ha logrado tutelar precisamente esos valores que, con orgullo improbable, muchos hoy presentan como introducción. Durante el siglo XX ninguna ideología llevó a la tumba a más seres humanos que el comunismo. Las cicatrices que la hoz y el martillo dejaron siguen abiertas en Rusia, China, Corea del Norte, Cambodia, Vietnam y el Perú.

¿A qué se referirán los izquierdistas cuando hablan de memoria? Lo preguntamos con genuina curiosidad intelectual. Presumimos que usan el concepto de una forma distinta que el resto de los mortales. Porque si hacen alusión al esfuerzo de recordar, tampoco les va a ir bien en aquella tribuna. En el Perú, Humala se vendió como de izquierda. Y lo compraron todos los izquierdistas. Luego lo hizo Susana Villarán con la ayuda de los mismos guerrilleros de wi-fi luego de haber puesto coronas de flores en el Huallaga, en memoria de las víctimas de Humala, su aliado. ¿La esperanza venció al miedo?

Finalmente, está la justicia social… Ese gólem que la izquierda despierta en tiempos electoreros para apoyarse. “No más pobres en un país rico”, fue la forma en la que se transfiguró el gólem en las últimas elecciones. Pero, como siempre, hoy hay en el Perú más pobres. Ninguna justicia puede lograr una ideología que solo genera pobreza y hambre. Entonces es momento de empezar a responder con firmeza a cada una de esas afirmaciones desvergonzadas. Pedro Castillo no es de derecha. No, señores. Su gobierno es la crema y nata de la izquierda peruana: una recua de ineptos emperifollados con consignas. Y nada más.