OpiniónLunes, 1 de agosto de 2022
Castillo en el País de las Maravillas, por Ricardo de la Piedra

Pocas cosas han sido tan difíciles de escuchar como el mensaje (aunque algunos lingüistas podrían discrepar con el uso de ese término) a la nación del Presidente Pedro Castillo por 28 de julio. Es bastante triste comprobar que dos siglos después de nuestra independencia el Perú parece desarrollarse a la velocidad que avanza un tanque a pedales. Un breve recuento:

1. Un arranque sublime: El arranque fue simplemente exquisito. Señaló que hace un año iniciaba su administración “rodeado de negativos presagios infundados” de lo que iba a hacer en su gestión gobierno. Me dio ganas de tomar agua nada más para hacer el ademán de escupirla ante tan grandilocuente aseveración (arrancamos no con cara de palo, sino con cara de piedra como las de la Isla de Pascua).

2. El ocultamiento de los “logros”: Casi en forma inmediata se quejó de que los medios no promocionan los logros de este primer año de gobierno como si lo hacen con otras noticias negativas. Alguien del entorno del “Presi” debería explicarle que subsidiar y regalar bonos con fondos del erario público (que mayoritariamente es financiado por los impuestos que pagan las empresas a las que quiere exprimir y que cada vez invierten menos), difícilmente califica como un logro. Ese chiste se cuenta solo.

3. Las ollas comunes y los buffets en Palacio: Lo anterior no es tan divertido como la paradoja de que se haya destinado 99 millones de soles para las ollas comunes para favorecer a 217,000 peruanos, mientras que según Transparencia, en los últimos 11 meses, Castillo, su familia y empleados le han costado casi 4 millones de soles en alimentarse, principalmente en carnes finas, mariscos, panes, frutas, verduras y bebidas. Qué bien come el gobierno del pueblo, mientras el pueblo necesita bonos para poder comer. Dicotómico, al menos.

4. Números rápidos: Según datos de Bloomberg de mayo 2021 a junio 2022 la inflación subió de 2.45% a 8.81%; mientras que la inversión minera (motor de la economía peruana) descendió de 59.1% a 14.2% por el mismo periodo (variación porcentual). Ni que decirles del crecimiento económico, tocando fondo a 2.3% a mayo de 2022 (cuando en abril 2021 era de 59.3%). Sin tocar números, la sensación de todos los sectores parece ser la misma: incertidumbre y desolación. Entonces, ¿de qué país nos habló Castillo por casi 2 horas?

5. El esoterismo nebuloso justificativo de la izquierda: Como buen izquierdista, culpó de todos los escándalos de corrupción e ilegalidades (incluidos los negocios de los sobrinos, los veinte mil dólares en el wáter de su secretario en Palacio, Karelim Lopez, la fiesta de su ministro de interior, entre otros caramelos de este gobierno) a los “poderes fácticos” (¿?) y a la “oligarquía”. Le faltó decir nomás que la culpa la tiene Keiko Fujimori (un clásico de los progres y zurdillos). Cuando señaló que nos íbamos a cansar de buscar pruebas de esta corrupción porque no vamos a encontrarlas. ¿Nos estará diciendo entre líneas que las ha escondido super bien?

Reflexionando, pareciera que Castillo fue asesorado por el Sombrerero, el Gato de Chesire y el Conejo Blanco en la redacción del mensaje. Sería hermoso que ese país de las maravillas que describió, y que todos los peruanos queremos y merecemos, sea una realidad y no solo producto de su imaginación, como la obra de Lewis Carroll.

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