OpiniónViernes, 5 de agosto de 2022
No hay varita mágica, por Fabrizio Tejada
Fabrizio Tejada
Administrador

Se ha hecho muy conocido en ese mundillo/secta llamado Twitter algo llamado “La Propuesta”. Este movimiento con nombre de reality show (en el Perú se aburre el que quiere, sinceramente) propone 3 cosas: 1) Adelanto de elecciones generales, 2) Impedimento de participación electoral a sentenciados por corrupción y 3) Primarias abiertas obligatorias. En su descripción biográfica dice que es un “movimiento 100% ciudadano”. Es una obviedad que sólo los ciudadanos pueden hacer agrupaciones políticas. No sabía que las amebas o peces votaban.

La mejor forma de desmentir esto es que son políticos los que están detrás de “La Propuesta”, copia moradista del bestseller de autoayuda “El Secreto”. Si gente como Rodolfo Pérez, ex secretario nacional del Partido Morado, está involucrado en la organización, simplemente no es un movimiento civil con ciudadanos apolíticos; al igual que el caso de Flor Borja.

A veces no sabemos si es mejor quejarnos del oficialismo o de la oposición. Qué lástima ver cómo militantes del PPC se unen a esta iniciativa tan descuidada, cándida e ineficaz. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que el adelanto de elecciones es una salida a la crisis? A lo mucho es una forma de hacer justicia, porque tener a un presunto miembro de una organización criminal en Palacio sin que alguien haga algo es premiar la impunidad. Sin embargo, no es la solución: Castillo y Cerrón son consecuencias de un sistema perverso, retroalimentado por la falta de educación e interés en la participación cívico-política.

Debemos hablar de las famosas Primarias (PASO) que impulsa “La Propuesta”. Esto ya se probó en Argentina y ha demostrado ser un fracaso, salvo para el partido oficialista de turno. Tiene una razón simple detrás de esto: las PASO, al no tener partidos políticos consolidados y con una estructura clara y una tendencia a representar a la ciudadanía, será tan solo una encuesta oficial pagada por todos los peruanos. Como pasó en Argentina, los partidos que estén en el poder (ya sea a nivel municipal, regional o nacional) aprovecharán los recursos públicos para captar afiliados que no les hagan perder personería jurídica, para seguir presentándose a elecciones. Esto no beneficia a que los partidos políticos tengan congresos partidarios y decisión de las élites partidarias, ni que fomenten dentro de su propia militancia a armar listas que estén de acuerdo con la ideología; las PASO significan la mercantilización de la ideología, al anularla completamente.

Disminuir la cantidad de partidos políticos no incrementará la calidad de éstos; el efecto puede ser una alimentación de la “mismocracia”. Hay un asunto que pasa desapercibido a la hora de hablar sobre reformas políticas, que es la reorganización a nivel territorial y resolver el fracaso que es el proceso de descentralización, que produce una atomización de partidos políticos a nivel nacional. Mientras pensemos que la varita mágica llamada PASO y destitución de Castillo solucionarán los problemas del país no avanzaremos, sino que nos seguimos hundiendo.

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