EditorialDomingo, 4 de septiembre de 2022
Chile: punto de inflexión para la región

Es innegable que una marea roja viene bañando a América Latina desde hace ya algún tiempo. Una serie de procesos electorales con victorias favorables a proyectos socialistas han marcado el ritmo político en la región desde hace ya más de un lustro; sin embargo, el plebiscito de consulta constituyente que se celebrará hoy en Chile marcará -en opinión de este diario- un punto de inflexión político para nuestros países. El resultado que hoy se obtenga en Chile, y quizás -más todavía- la ejecución de la decisión, serán fundamentales para entender el balance de fuerzas políticas en la década siguiente.

Las encuestadoras chilenas, todas, le confieren en sus últimos sondeos una pequeña ventaja al “Rechazo”. No obstante, en el país del Sur hay todavía mucha reserva. Sucede que este proceso guarda una particularidad: el voto es en Chile optativo, pero para este proceso es obligatorio. Así, más de 6 millones de chilenos que no votaron en el último proceso electoral acudirán hoy a las urnas para determinar si es que el nuevo texto constitucional reemplaza o no la carta vigente. La nueva propuesta le pondría fin a un ciclo económico liberal y plantearía medidas políticas afirmativas para varios grupos.

Desde el Perú, este proceso resulta paradójico y ciertamente muy sensible para el propio futuro de nuestra Economía. Si bien fue Chile el primer país de la región en adaptar un modelo económico que favorece el libre mercado, el Perú siguió esos pasos con premura. En ambas latitudes -con las naturales diferencias de contexto- se ha cuestionado el origen, espurio para algunos, de la Constitución. Además, en ambas latitudes la izquierda considera que el Estado debe tener mayor capacidad de intervenir en la Economía. Finalmente, existe la vocación por plantear cuotas afirmativas irrevocables.

El nuevo proyecto constitucional chileno asegura que el 50% de todos los cargos públicos vaya a ser ocupado por mujeres. Fuera de lo anterior, Chile adoptaría el modelo de república plurinacional que inaugurara Bolivia hace algunos años, en donde la identidad nacional que la Constitución recoge deja de ser una sola para darle lugar a las múltiples culturas que conforman al país. En línea con esto último, el nuevo texto garantiza que varios de los pueblos originarios de Chile tengan asientos fijos en los órganos de decisión gubernamental. La agenda, se nota, es bastante similar a la de la izquierda peruana.

Ahora bien, la decisión que hoy tomen los chilenos debe ser necesariamente acompañada de un segundo nivel de análisis: Chile no solo depende de si se aprueba o se rechaza el proyecto constitucional, sino de cómo se ejecuta la decisión. Desde la tribuna que suscribe la posición del “rechazo” hay gran preocupación por cómo reaccionará su contraparte si es que los primeros se alzan con la victoria. Y también hoy se recuerda con angustia que el presidente Boric declaró que de rechazarse la propuesta se convocaría a un nuevo proceso del mismo tipo de manera inmediata. Boric mismo es otro elemento clave.

Durante las violentas protestas de octubre de 2020, el hoy presidente Boric fue uno de los líderes que lideró a quienes se manifestaron. Así, su posterior victoria electoral confirmó una tendencia ya vista en aquellos días de furia, pero también podría jugar un rol de amortiguador en esta nueva etapa. Si Kast -el candidato conservador- se hubiera alzado con la victoria en las elecciones presidenciales, la viabilidad del “rechazo” como alternativa hubiera quedado en una posición bastante vulnerable de cara a la polarización. Con Boric, la izquierda tendría que enfrentarse en las calles contra sí misma.

El valor simbólico de la victoria que hoy significará rechazar o aprobar un texto que resume las voluntades ideológicas de toda la izquierda en la región y que se aplicaría en el país que más ha crecido en las últimas décadas económicamente es inconmensurable. Si en Chile se confirma el nuevo texto constitucional, hoy se inaugurará una nueva etapa para la región. Por otro lado, si Chile rechaza el texto que hoy se debate, la derrota para el socialismo será dura. Paradójicamente, Chile podría hoy volver a alejarse del socialismo y quizás marcar el inicio del fin de una marea socialista justo a tiempo.

Solo desde el pobre socialismo Perú podría desearle el mal a Chile. Es que solo desde la limitada visión del planeamiento central de la Economía se puede creer que el mal de un vecino puede ser bueno para el futuro propio. Quienes creemos en la libertad económica sabemos que el bienestar de nuestros vecinos solo hace nuestros mercados más grandes. Desde El Reporte esperamos que hoy Chile rechace este proyecto de Constitución. Es un texto que polariza en lugar de unir. Y es un texto que confunde expectativas con posibilidades. Por el bien de Chile y de la región, ojalá que en Chile gane la razón.

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