OpiniónViernes, 23 de septiembre de 2022
Violencia Política, por Berit Knudsen
Berit Knudsen
Analista en comunicaciones

“Agudizar las contradicciones”, mecanismo del “instinto de separación”, en tiempos de la guerra fría fue el binomio: capitalismo vs. comunismo, afirmando la división. Pero hoy el enfrentamiento va más allá de la izquierda o derecha, y las subdivisiones son múltiples en la arena política. Aun así, la dicotomía permanece reducida a los que piensan igual, que son aprobados, y los otros, que son vetados. Como consecuencia, el rechazo constante obstaculiza la concertación.

Los acontecimientos diarios son una avalancha de información que, aunque muchos no quieran admitirlo, es una estrategia pensada para mantener a la población aturdida. En esa confusión, las redes sociales actúan como caja de resonancia que multiplica los mensajes en forma exponencial, con ese copy/paste enloquecido. El ruido es perturbador y hoy, con las elecciones municipales ad-portas, buscan apoyar a sus candidatos, desestimando a otros postulantes. Pero la realidad es que la suerte de estas elecciones se decidió meses atrás. No se reemplazó a los miembros del sistema electoral y tampoco fue posible una coalición de los partidos de oposición.

Se evidencia una actitud reactiva en una oposición que rechaza hechos inminentes o que cree que comentar los sucesos marcará alguna diferencia. La realidad que vivimos no es otra cosa que las malas políticas de gobiernos anteriores, agravadas por la mala administración de la pandemia y exacerbadas por el régimen actual. Pero ese es también un análisis que ya todos conocemos y explica tan solo las consecuencias.

¿Cuáles son las causas? Las grandes brechas existentes en ese binomio Lima, provincias y sus variantes en las regiones, la deficiente calidad educativa, carencias en el sistema de salud, desnutrición infantil, falta de infraestructura, pero sobre todo una corrupción generalizada, con funcionarios incompetentes y Gobiernos Regionales inoperantes. Todo traducido en ausencia de oportunidades de trabajo y malas condiciones de vida.

Esta situación propicia la aparición de personajes que agitan a la población para participar en política con agendas radicales, desestabilizando al país. La realidad que no terminan de comprender es que, los cambios se suelen dar en forma progresiva. Por ello, de la misma forma que el deterioro que causa este desgobierno no ha sido abrupto –gracias a la estabilidad de años anteriores–; la solución a los problemas del país no será inmediata, sino paulatina. Reducir la pobreza de 58% a 20% tomó 30 años, pero la pandemia nos hizo retroceder 10 años que aún no recuperamos, realidad que golpea a la población desamparada.

Por ello es necesario mirar la crisis actual como una oportunidad. El primer paso es analizar la realidad, tomando verdadera conciencia de nuestros problemas, para luego buscar vías de solución. Hoy que los problemas se hacen evidentes es necesario tomar acciones, comenzando por un acercamiento a las zonas olvidadas del Perú.

Aun así, el Congreso debe tomar acción inmediata contra la “Violencia Política” frenando a delincuentes, prontuariados y agitadores aspirantes al gobierno. Esa fue la agenda de Sendero Luminoso con su nuevo orden por medio de la “Guerra Popular”, pero, lejos de resolver los problemas de las minorías, asesinó precisamente a los pobladores más pobres, de las zonas más vulnerables. Este régimen hace precisamente lo mismo. La modalidad se llama corrupción, pero es doloroso ver como Pedro Castillo & Cía. roban, no solo nuestro futuro, sino justamente los presupuestos destinados para esas zonas con pobladores necesitados a los que llaman sus hermanos. Otros se suman hoy a esas filas violentas, buscando su cuota de poder, amenaza que debe resolverse ya.

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